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TIENES NOMBRE DE QUE VIVES.

Por: Manuel Sheran

ImageY escribe al ángel de la iglesia en Sardis: “El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, dice esto: `Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Apoc. 3:1

Este verso salto a mi mente esta tarde mientras pensaba en una conversación que tuve con una persona acerca de las congregaciones del sur de los Estados Unidos. Esta persona me contaba como iglesias hay muchas por todos lados y de cualquier denominación. Sin embargo al visitarlas, no hace falta quedarse a todo el servicio para darse cuenta de que son congregaciones muertas. Es decir, supeditadas unicamente a cumplir con un itinerario religioso. Pero sin una mision trascendental y sin un sentido de urgencia por alcanzar la agenda de Cristo y el restablecimiento de su reino en la tierra. Y realmente es una lastima que exista esta condicion por todas las personas que se congregan ahi.

Al mismo tiempo pensaba en la implicación que esta palabra tiene en la vida del creyente. Por la razon de que hay muchas personas que viven su vida agrando a otros, cumpliendo con el “status quo” de lo que la sociedad, su familia y sus amigos esperan de ellos o que ellos sean. Y proyectan una felicidad absoluta. Pero realmente en su interior son miserables porque según el estándar biblico se quedan muy cortos de ser lo que Dios espera que sean. O la vida que llevan es buena pero no era lo que esperaban y tuvieron que ajustar sus sueños a la “realidad” de lo que el destino les arrojo por las decisiones que tomaron.  Y en realidad no se que es mas lamentable congregarse en una iglesia muerta o ser una persona muerta viviente.

Mi corazón va hacia estas personas, y me pregunto ¿como se llega a esa condición? pero mucho mas importante ¿como se sale de esa condición?

Al examinar mi vida me doy cuenta que ya he estado en ese punto de vivir la vida que el sistema del mundo había trazado para mi y hacer lo que se esperaba de mi. Y déjeme decirle que salir de esa etiqueta social es sumamente difícil y requiere decisiones radicales y transcendentales, sobre todo valor…mucho valor.

En el fondo todos sabemos lo que queremos ser. Y donde queremos estar. Lo que nos separa de serlo son las ganas que tenemos de luchar por ello. Casi todos los niños que he conocido quieren ser astronautas, bomberos, pilotos de carrera, etc. Pero muy pocos están dispuestos a pasar por el proceso de preparación y pagar el precio por la vida que escogieron.

Lo difícil de todo esto y para lo que se requiere valor es para saber que quizas su vida no sera tan perfecta como lo esperaba. Pero por lo menos tendra la satisfacción de ser lo que queria ser. Y si no funciona puede reinventarse una y otra vez.

Pero tenga en cuenta que lo que haga, si quiere tener una dirección correcta, debe cumplir con el plan de Dios para su vida y tiene que tener un impacto en el reino de los cielos. Porque al final Dios no lo salvo a usted para estar sentado en una congregación. Dios le salvo para que cumplas con una mision especifica. Y eso usted tiene que descubrirlo. De lo contrario vivirá su vida miserablemente pretendiendo ser quien no es. Teniendo nombre de que vive pero en realidad es un muerto en vida. El hombre viene a la plenitud unicamente cuando encuentra su proposito especifico en Dios.

Para mi salir del cliche social ha significado dejar mi zona de confort, los lujos y las facilidades para costearme la profesión que quisiera y dejar el conocimiento de causa y efecto para confiar unicamente en Dios sin saber cual es mi proximo paso, si llegare o no a fin de mes con los recursos que tengo y depender solamente de lo que Dios quiera darme (bueno o malo). A sabiendas de que no siempre tendre lo que quiero, sino lo que Dios quiere y eso muchas veces contrasta antagonicamente con los deseos de mi carne y de mi alma. Pero es el precio por cumplir con la voluntad de Dios, obedecer su palabra y ejecutar su ministerio en mi vida y la de mi familia. Al final del dia yo me doy cuenta que estoy aqui porque yo le pedi a El estar en este punto de mi vida. Y la forma como me lo concedió no fue un cuento de hadas. Fue una experiencia sentimentalmente desgarradora. Pero que de otra manera no podría haber pasado. Y a pesar de las preocupaciones, angustias y decepciones solo puedo decirle que vale la pena. Porque siento y veo con mis ojos la mano de Dios todos los dias. El precio es muy alto. Pero es mejor que experimentar la frustración de no ser quien Dios espera que yo sea. Y tratar toda la vida de ser quien no soy.

Tienes nombre de que vives pero estas muerto es una palabra muy fuerte. Creo que en ese sentido es mejor tener nombre de muerto pero estar vivo.

Vivir la vida en la plenitud de Cristo, cumplir con la comision existencial para la que Dios nos creo viene con un precio. Pero la felicidad de no fingir ser quien uno no es, y vivir sin las amarras sociales de lo que se espera de uno, ver la mano poderosa de Dios obrar milagros modernos en vida propia y trabajar para el establecimiento del reino de Dios en la tierra, no se compara con nada.

Quiero dejarlo con dos interrogantes en su vida, y las contestara si realmente es que le interesa vivir su vida a plenitud, cumplir con el proposito de Dios para su vida y contribuir a la expansion de su reino aqui en la tierra.

Realmente vive la vida que Dios quiere que viva? O vive solamente la vida que los demas esperan que viva y en el fondo esta muerto?

Dios le bendiga!

Por: Manuel Sheran

Snake and Forbidden Fruit

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre Lucas 4:1-2

Este pasaje es sumamente interesante porque habla acerca de cómo el diablo se acercó a Jesús para tentarlo. Y nos muestrael carácter de Cristo y sus acciones para resistir los ataques. Santiago 4:7 nos dice que para repeler un ataque del enemigo debemos hacer dos cosas:

La primera es someternos a Dios.
Desde el primer versículo del capítulo cuatro de Lucas, el apóstol comienza narrando que Jesús estaba completamente sometido a Dios invadido por el espíritu santo y dedicado al ayuno y la meditación de la palabra.

Lo segundo es que resistamos al diablo y el huira de nosotros.
Note que no habla de entrar en un combate frontal, sino que de resistir. Porque Dios sabe que es sumamente difícil entrar en un combate frontal con el diablo. Es casi seguro que perderemos la batalla. Y la razón de ello es porque el éxito de su estrategia consiste en presentar las cosas que son malas como si fueran buenas. Por eso nos cuesta tanto identificarlas cuando vienen a nosotros. Y es que muchas veces están disfrazadas de bendiciones como en la historia del caballo de Troya.

Jesús nos muestra en este pasaje que la forma más eficaz de resistir al diablo es recitando la palabra de Dios. Que por cierto el diablo la conoce muy bien y la usa en contra nuestra.

Sin embargo es importante notar que las tentaciones del diablo son permanentes mientras habitemos en este cuerpo carnal y de la misma manera son intermitentes. Van y vienen constantemente.
Siempre se acostumbra a predicar sobre esta historia de Lucas, como que si fue la única ocasión en que el enemigo tentó a Jesús y lo hizo por tres ocasiones únicamente. Pero si leemos bien nos daremos cuenta que desde el primer versículo dice que en el desierto el diablo tentaba a Jesús, y esta conjugación especifica denota un acto reiterado. Y concluye en el versículo trece diciendo que cuando hubo acabado todos los recursos de tentación posibles, hasta entonces se apartó de él, y enfatizo que solo por un tiempo.

Creo que para ninguno de nosotros sería problema resistir al diablo si se presentara a nosotros propiciándonos la caída. El problema radica en que pensamos que el diablo se nos presentara en color rojo y con un tridente. Cuando esto es realmente ficción. El diablo se nos presentara en la forma de lo que más anhelamos.

A Jesús se le manifestó con tres tentaciones dirigidas al cuerpo, al alma y al espíritu. Y aquí puede ver usted lo sobrenatural de Cristo. Porque teniendo los mismos padecimientos de cualquier mortal doblego su cuerpo a la voluntad perfecta de Dios.

Mire cuales eran las necesidades que el diablo sabía que Jesús tenía:

1. En la carne sabía que tenía hambre, pues estaba ayunando. A Jesús también le daba hambre cuando ayunaba, igual que a nosotros. El problema en si no es el hambre, sino la reacción carnal que provoca en un momento espiritual. A Esau el hambre por un guiso de lentejas lo llevo a vender su primogenitura a Jacob (Gen. 25:34).

2. Jesús era el hijo de Dios, pudiendo usar su poder no lo hizo porque no era el tiempo, pero tenía la necesidad del reconocimiento público. Lucas 5:15 y 16 dice que su fama se extendía por toda la región cuando escuchaban hablar de los milagros que hacía, más él se retiraba a orar.

3. Y tenía la necesidad de revelar su manifestación divina aun cuando no era el tiempo. Mateo 26:39 Muestra como Cristo quería revelar su manifestación pero sin ir a la cruz para no atravesar el dolor. ¿Quién no querría lo mismo?

Aun así con todas estas cosas que pasaban por su mente, sojuzgo su carne y llevo cautiva su mente a la obediencia de Dios.

De manera que tenemos que identificar las formas en las que el diablo manipula nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestra mente para poder resistirlo cuando se nos presente.

Eso lo aprendemos de la tentación de Jesús en el desierto.

(Luk 4:3) Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.

La primera tentación es a la carne. Porque es la que responde más rápido cuando no estamos sometidos a la voluntad de Dios.

Él sabe cómo decimos popularmente: “de que pata cojea” usted.

(Luk 4:6) Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. (Luk 4:7) Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

La segunda tentación, vendrá en forma de reconocimiento ya sea material o simbólico. Estas tentaciones levantan el ego y el ego nos aparta del carácter de Cristo y el plan de Dios.
Siempre nos han enseñado que el diablo ha venido para quitarnos la riqueza, para robarnos y dejarnos en la calle. Pero la verdad es que cualquier cosa que nosotros queramos fuera de Dios, el enemigo está más que dispuesto a dárnosla. La artimaña que utiliza es darnos, darnos y darnos riqueza hasta el punto de nuestra autodestrucción.

(Luk 4:9) Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;(Luk 4:10) porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; (Luk 4:11) y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.(D)

La tercera tentación está destinada a crear un trastoque espiritual para alterar la agenda de las manifestaciones de Dios para su vida.

La razón por la que estoy seguro que las manipulaciones del enemigo siempre vienen de esta forma, es porque así fue con el pecado original del huerto.

Comenzó con trastocar el plan de Dios que era no comer del fruto del conocimiento del bien y el mal: “¿Dios te dijo que no comieras?”.

Seguidamente presento un reconocimiento: “el día que lo comas serás igual a Dios”
Y finalmente culmino con la necesidad carnal de codiciar el fruto prohibido para satisfacer su propio apetito.
Son las mismas tentaciones de Jesús, solo que orden diferente.

Sea cual sea la tentación que el enemigo ponga frente a usted, sométase a la voluntad de Dios con oración, el estudio y la meditación de la palabra y la alabanza.

Evite siempre una confrontación directa con el enemigo, recuerde que es resistirlo para que huya de nosotros no es ir a buscarlo para atacarlo.

No se deje dominar por las cosas que sabe que usted no puede controlar, evite ponerse en una situación en la que sabe que no va salir. Piense siempre si sus acciones exaltan a Dios y dan buen testimonio a los hombres.

Que Dios le bendiga.

Por Manuel Sheran

Jesús lloró…Juan 11:35

Este es uno de los versos preferidos de toda la Biblia para muchas personas. Incluyéndome a mí. Porque no soy bueno para memorizar. Y es que este es muy fácil de recordar y memorizar. Es también, el verso más corto de todo el canon bíblico.
Y aunque en si no es un verso profundo en el sentido literal, todo lo que enmarca en el sentido alegórico va más allá de nuestro llano razonamiento.
Me sorprende en gran manera porque denota la frágil humanidad de Cristo al romper en llanto en presencia de sus amigos. A pesar de ser Dios hijo, vemos que estaba cableado como nosotros. Se alegraba por las mismas cosas que nosotros y le entristecían las mismas cosas que nosotros.
Pero, analizando un poco en contexto el versículo, vale la pena saber la razón por la que Jesús lloro. La Biblia no dice nada por casualidad. Desde el momento que Juan documenta el hecho, es porque hay una valiosa lección que aprender en toda la historia. Yo personalmente quisiera aprender que hace llorar a Jesús. Para saber más de él, adoptar su carácter y entristecerme con lo que lo entristece y alegrarme con lo que le alegra, porque al final, la meta de todo creyente es llegar a ser igual a Jesús.
El suceso es un suceso que entristecería a cualquier persona. Porque se lleva a cabo después de la muerte de un amigo.
Estando el en Betania le llegaron noticias de que su amigo, Lázaro, a quien amaba, había muerto.
El comentarista de la Biblia Diario Vivir manifiesta que Jesús amaba a esta familia y a menudo les visitaba. Conocía su dolor, pero no respondió enseguida.
Todos esperaban que Jesús dejara todo lo que estaba haciendo y saliera corriendo a salvar a Lázaro. Más no fue así. Porque él sabía que todos los acontecimientos estaban finamente marcados en la agenda divina con un propósito superior. Quizás hasta enseñar a Lázaro una lección. Su demora tenía un propósito específico. El tiempo de Dios, en especial sus demoras, tal vez nos haga pensar que no responde o no lo hace como quisiéramos. Pero El suplirá nuestras necesidades de acuerdo con su programa y propósito perfectos (Phi_4:19). Debemos aguardar con paciencia el tiempo perfecto de Dios.
Cuando finalmente Dios decide ir a Jerusalén a tomar cartas en el asunto, Marta, la hermana de Lázaro, le sale al encuentro. Y le reprocha que si hubiera estado ahí esto no hubiera pasado. Como muchos de nosotros en esa misma posición. Mire como somos de parecidos a Marta:
1. Nos acordamos como última instancia recurrir a Dios, después de que no le hemos hablado en tanto tiempo.
2. Cuando por fin decidimos hacerlo es para reprocharle el porqué de las cosas.
3. Somos malos amigos de Dios porque esperamos todo del pero no estamos dispuestos a dar nada de nosotros.
Creo que en definitivamente esto fue lo que entristeció a Jesús al punto de llorar. No le entristeció la muerte de su amigo, porque sabía que lo vería en menos de lo que se tardaran en abrir su tumba. Pero saber que había intimado tanto con Marta y María y todavía no estaban convencidas del poder de El como hijo de Dios, eso lo entristeció.
Cualquier prueba que deba enfrentar un creyente puede en última instancia glorificar a Dios porque Él puede sacar cosas buenas de cualquier situación mala (Gen_50:20; Rom_8:28). Cuando vienen las dificultades, ¿murmura, protesta y culpa a Dios, o ve en sus problemas la oportunidad de honrarlo?
Entonces como amigos de Dios, ¿que lo entristece? Que murmuremos y protestemos en contra de EL y le echemos la culpa de las cosas malas que suceden. Por el contrario ¿qué cosas alegran su corazón? Que le honremos a pesar de las vicisitudes.
Al final Jesús, como era de esperarse, resucita a Lázaro, para mostrarnos una lección aún más grande: Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jesús ofrece recursos extraordinarios. No debiéramos vacilar en pedirle ayuda porque ciertamente el estará siempre presto a auxiliarnos.

 

SECRETOS DEL LUGAR SECRETO

Por. Manuel Sheran

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mat 6:6)

Cuando Jesús nos enseña que debemos orar nos desafía a tres cosas: que nos apartemos, cerremos la puerta y oremos.
Si algo he aprendido acerca de la palabra de Dios en estos años es que nada está escrito al azar o por casualidad. Si Dios establece estos tres pasos es porque alguna implicación espiritual hay en hacerlo de esta manera.

Entonces estudiemos detenidamente las palabras de Jesus para lograr una conexión divina con el Padre.

1. Entra en tu aposento.
Cuando nuestro Señor Jesús nos insta a que entremos en nuestro aposento, en realidad nos está diciendo que tenemos que tomarnos el tiempo de apartarnos en secreto para buscar de él. Por supuesto hay ocasiones en las que uno tendrá que orar en grupo o en familia. Pero esta oración en particular no desestima las demás formas de oración colectiva, sino puntualiza la necesidad de la oración personal y el carácter secreto de la misma. Porque Dios está en el lugar secreto esperando por nosotros. Él nos conoce en secreto como nadie más. Y las cosas que él tenga que decirnos, nos las dirá en secreto y no en público.

2. Cierra la puerta
Esta acción es muy importante. Siempre que voy a orar me pasa que se me vienen todas las ideas a la cabeza, comienzo a pensar en cosas que debí haber hecho durante el día, cosas sin importancia y tanto buenas ideas como malas ideas rondan por mi cabeza.
Cuando Jesús dice “cierra la puerta” no solamente se refiere a que cierre la puerta física del lugar donde está orando, sino también que cierre la puerta espiritual de su mente. En este sentido la acción de acercarse a Dios en oración es un acto de autodisciplina que nos obliga a silenciar nuestros pensamientos hacia el culto racional (Romanos 12:1)

3. Ora
La palabra oración en este versículo, se deriva de la palabra griega Proseuchomai que involucra tres verbos: suplicar, alabar y orar. El común denominador de los tres es que son acciones alabanticas que conllevan una exteriorización. Jesús no dijo cuándo entres en tu aposento, cierra la puerta y piensa en Dios. La única forma de hacer manifiesto el rendimiento de nuestro cuerpo a la voluntad divina es por medio de la confesión. Por la sencilla razón de que Dios puso poder en nuestras palabras y uno se ata con los dichos de su boca (Prov. 6:2). Y cuando ya no sepa que decir y aun no escucha su voz hablándole suplique y alabe. Pero es necesario exteriorizar. Como también es necesario callar si escucha su voz.

Muchas veces nos preguntamos porque Dios no contesta cuando oramos. Estoy seguro que el 90% de las veces es porque desconocemos el protocolo del Reino para acercarnos confiadamente al trono de la gracia.

Jesús vino para acercarnos al Padre. Si seguimos sus instrucciones al pie de la letra, le garantizo que tendremos éxito encontrando a Dios en nuestro lugar secreto.

Dios le bendiga!

ESTAR CRUCIFICADO

Por: Manuel Sheran

Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí- Gálatas 2:20

Quisiera llamar su atención a este versículo. Primordialmente porque dice el apóstol Pablo que si ha sido juntamente crucificado con Cristo, la evidencia de esto es que ya no vive el, sino que Cristo es quien realmente vive dentro de él. Haciendo manifiesta la actitud y el carácter de nuestro Salvador.

Esto me condujo a hacerme dos preguntas. La primera, ¿He sido yo crucificado juntamente con Cristo? Y la segunda, ¿Que significa ser crucificado con Cristo?
Aunque podemos decir muchas veces que si hemos sido crucificados con El, nuestras actitudes demuestran lo contrario. Quizás porque no dimensionamos lo que significa estar crucificado.

Para contestar la pregunta de que si hemos sido ya crucificados con Cristo tenemos que conocer la respuesta de la segunda pregunta.

¿Qué significa ser crucificado con Cristo?

Cuando hacemos una referencia cruzada de los evangelios (Mateo 27, Marcos 15, Lucas 23 y Juan 19) acerca de todos los padecimientos de Cristo desde el largo camino hacia la cruz hasta el momento de la crucifixión podemos contabilizar los siguientes sufrimientos:

1. Ser azotado.
2. Ser lacerado con una corona de espinas en la cabeza.
3. Ser desnudado.
4. Ser vestido con ropas de vergüenza.
5. Ser difamado.
6. Ser abofeteado.
7. Ser escupido
8. Ser crucificado
9. Haber recibido vinagre en vez de agua.
10. Ser perforado en un costado.
11. Haber derramado sangre y agua de su costado.
12. Morir

Al ahondar sobre cada uno de estos aspectos de la crucifixión podemos comenzar a comprender lo que realmente significa estar crucificado. Y aunque cada uno de los padecimientos de Jesús tiene un significado literal, al mismo tiempo representa una aplicación espiritual para nuestra vida que vale la pena estudiar.

1. Ser Azotado.
Bajo el método romano significaba que la persona era desvestida y atada en postura doblada a un pilar, o tensada sobre una armazón. El azote estaba hecho de tiras de cuero, con trozos aguzados de hueso o de plomo, que desgarraban la carne de la espalda y del torso. Anatómicamente, la espalda se refiere a la parte posterior del cuello hasta la cintura. En la simbología bíblica, la espalda, muchas veces es representada como la voluntad de una persona. Cuando El Padre habla acerca de que el pueblo de Israel le dio la espalda, se refiere a que hicieron su propia voluntad. De manera que, Cristo al ser flagelado significaba doblegar la voluntad de seguir el plan de Dios para rendirse ante la autoridad del mundo que en ese momento era Roma, una cultura que perseguía a ojos cerrados el paganismo en su mayor expresión.

2. Ser lacerado con una corona de espinas.
La cabeza es la fuente de nuestros pensamientos. Y si nos regimos por la interpretación de la parábola del sembrador en Mateo 13:27, las espinas son aquellos enemigos de la semilla que crecen y la ahogan. Y sabemos, de esta misma parábola, que la semilla es la palabra de Dios. En este sentido, la corona de espinas lo que hace es que nos inhibe de predicar el evangelio de Dios.

3. Ser desnudado
Esto implica una acción de remover una vestidura. La vestidura que el cuerpo de Cristo debe llevar según Apocalipsis 19:16 es una vestidura de lino fino que como el mismo versículo lo establece, representa las acciones justas de los santos. Al ser despojado de esta vestidura lo único que queda es el cuerpo mortal y de pecado. Viene a mi mente Jacob cuando robo la bendición de su padre haciéndose pasar por Esaú. Tuvo que vestirse con pieles de Animales para que su padre sin facultades ópticas pudiera oler la fragancia particular de su hermano. Más lo que había debajo de toda esa vestimenta no era Esaú, sino que Jacob, o como sugiere su nombre, el engañador. (Génesis 27:15)

4. Ser vestido con ropas de vergüenza.
Cuando La Biblia habla acerca de la vestimenta purpura, la palabra original es purpurous que significa un rojo azulado o grana. Que comúnmente conocemos como escarlata. Comúnmente el color escarlata es el color de la realeza. Pero si consideramos el verso de Apocalipsis 19:16 que estudiamos en el inciso anterior, nos damos cuenta que la única vestimenta que el cuerpo de Cristo (ahora la iglesia) debe portar es el lino fino, limpio y resplandeciente. Totalmente opuesto a la vestimenta que utiliza Babilonia, el movimiento de apostasía del final de los tiempos que Apocalipsis denomina como: La gran Ramera (Apocalipsis 17:4) y esta representa todo lo que es abominable a Jehová.

Así que cuando dicen los evangelios que Jesús fue vestido con un manto escarlata, no estaba siendo vestido de realeza, estaba siendo avergonzado con la vestimenta de Babilonia.

5. Ser difamado.
Según el diccionario de la real academia española, difamar significa desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. Poner algo en bajo concepto y estima.
Bajo este criterio, difamar es exponer nuestras debilidades causando la burla de los demás. Es golpear la estima exacerbando nuestros fracasos para desorientarnos de la meta de Dios para no terminar lo que empezamos. Encontramos otro ejemplo de esto en Lucas 14:29.

6. Ser Abofeteado.
La palabra abofetear viene de la palabra griega rapisma que es una acción de golpear con un báculo la cabeza. Según el comentario bíblico Jamieson, Fausset, Brown Lo que hacían los soldados romanos era golpear la corona de espinas en la cabeza de Jesús para agudizar el sangrado hasta que todo su rostro estuviera cubierto de sangre de manera que fuera totalmente irreconocible su apariencia de hijo de Dios.

7. Ser escupido
Escupir en el rostro de alguien viene de una acción hebrea que se dice yaraq (Deut. 25:9). Cuando se escupía a alguien en el marco de los rituales hebreos significaba que se sentía repulsión o desprecio por alguien. Ser escupido es ser menospreciado y dispuesto como una persona que no tiene parte con los demás. Es estar marginado en condiciones sociales, políticas, legales de inferioridad. En este caso hasta condiciones espirituales inferiores.
8. Ser crucificado.
El contexto bíblico nos muestra que el acto de crucifixión consistía en clavar las manos a un poste horizontal que después era elevado en un poste vertical a escasos metros del suelo y fijado a la altura de los pies con un clavo. El sentido espiritual de toda esta acción era inhabilitar las manos que son figura en toda la escritura de nuestras buenas obras y los pies que representan el apresto del evangelio de la paz según Efesios 6:15.
Aunado a eso la escritura nos muestra que todo aquel que era colgado de un madero debería ser considerado insignia de maldición (Gal 3:13)

9. Haber recibido vinagre en vez de agua.
Demás está decir que el proceso de la crucifixión es un proceso en extremo agobiante. La deshidratación y la asfixia provocan una sed extrema. Justo cuando estaba a punto de expirar y consumar la obra de Dios, los soldados romanos le presentan otra distracción, el querer amargar a Cristo al final de su comisión. Acción de la cual no participo. Sin embargo no estamos exentos de que en nuestra vida el enemigo siempre usara y pondrá en nuestro camino a personas que nos quieren amargar.

10. Ser perforado en un costado
Para despachar a los reos que seguían vivos más de lo conveniente se usaba un método bastante macabro: se les rompían las piernas con una maza. Eso fue lo que hicieron a los reos que estaban crucificados con Jesús; pero en Su caso no fue necesario, porque cuando llegaron los soldados Jesús ya estaba muerto…Cuando los soldados vieron esto, no le rompieron los miembros con la maza; pero uno de ellos, probablemente para asegurarse aún más de que estaba muerto, le atravesó con la lanza el costado, del que fluyeron agua y sangre. (Barclay 1947)

Para nosotros el ser traspasado por una lanza significa que el enemigo querrá probar la autenticidad de nuestra muerte en Cristo por medio de constantes provocaciones.

Muchos aun debaten si la herida fue al costado izquierdo o al costado derecho. Pero indistintamente del lugar, el costado tipifica todas aquellas cosas que guardamos cerca del corazón, por las que sentimos un aprecio o un apego especial. Recuérdese que del costado de Adán Dios saco a Eva. Más no se menciona si fue del costado izquierdo o derecho. Lo cierto es que las provocaciones del enemigo vendrán sobre nuestra vida para perturbar aquellos que más amamos. Y cuando esto ocurra debemos estar listos para demostrar lo que como hijos de Dios nos tiene que salir del interior.

11. Derramar Sangre y Agua de su costado
El fruto que debemos dar estando crucificados es muy importante. Cuando Jesucristo fue traspasado por la lanza romana, de su costado salió sangre y agua. Seguramente hay una explicación científica para esta situación. Los entendidos dicen que la lanza penetro más de cinco pulgadas desde el costado izquierdo y rompió el pericardio. Una membrana acuosa que mantiene húmedo el corazón. Quizás a eso se deba la mezcla de agua y sangre que emano de la herida de Cristo. Lo cierto es que saber a qué se debió o que costado fue traspasado no es tan importante como entender el simbolismo de estos dos elementos para nuestra vida cristiana.

Según Deuteronomio 12:23, la sangre es la vida. Y la vida es una dadiva de Dios. Por lo tanto la sangre nos habla del pacto de Dios con su pueblo.

El agua representa muchas cosas. Pero el común denominador de ellas es la función que ejerce el agua en la escritura y esta es limpieza y purificación para una nueva forma de vida. A groso modo es la función del bautismo.

Por lo tanto lo que debe salir de nuestro costado ante las constantes provocaciones del enemigo, como cristianos crucificados con Cristo son aquellos de la nueva vida en Jesús habilitados únicamente por el bautismo y la comunión con Dios a través del nuevo pacto.

12. Morir
Cuando los evangelios narran que Jesús finalmente murió en la cruz, la palabra que utilizan (por lo menos Marcos y Lucas) es: expiró. La palabra griega para expirar es ekpneo y significa entregar completamente la voluntad de uno. En su caso, nuestro Señor Jesucristo cumplió hasta el final con su comisión logrando exaltarse a lo sumo rindiendo hasta el último ápice de voluntad en su cuerpo mortal. Pagando así el precio de nuestra redención y estableciendo la estatura del varón perfecto. El proceso de la cruz debe llevarnos hacia ese fin más grande, la rendición total y absoluta de nuestra voluntad a cambio de ejecutar la obra perfecta de Dios en nosotros.

Entonces, mi estimado lector. Al concluir este estudio, solo puedo decirle que a menos que cada uno de estos procesos de Jesucristo en la cruz se vuelva una realidad espiritual en nuestra vida y que hayamos expirado a nosotros mismos para vivir una vida sometida al plan de Cristo, entonces podremos decir al igual que Pablo: “Con Cristo juntamente he sido crucificado”

Esta debe ser la meta superior que perseguimos todos aquellos que decidimos un dia, negarnos a nosotros mismos y seguirle.

Que Dios le bendiga.

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