Por: Manuel Sheran

Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por míGálatas 2:20

Quisiera llamar su atención a este versículo. Primordialmente porque dice el apóstol Pablo que si ha sido juntamente crucificado con Cristo, la evidencia de esto es que ya no vive el, sino que Cristo es quien realmente vive dentro de él. Haciendo manifiesta la actitud y el carácter de nuestro Salvador.

Esto me condujo a hacerme dos preguntas. La primera, ¿He sido yo crucificado juntamente con Cristo? Y la segunda, ¿Que significa ser crucificado con Cristo?
Aunque podemos decir muchas veces que si hemos sido crucificados con El, nuestras actitudes demuestran lo contrario. Quizás porque no dimensionamos lo que significa estar crucificado.

Para contestar la pregunta de que si hemos sido ya crucificados con Cristo tenemos que conocer la respuesta de la segunda pregunta.

¿Qué significa ser crucificado con Cristo?

Cuando hacemos una referencia cruzada de los evangelios (Mateo 27, Marcos 15, Lucas 23 y Juan 19) acerca de todos los padecimientos de Cristo desde el largo camino hacia la cruz hasta el momento de la crucifixión podemos contabilizar los siguientes sufrimientos:

1. Ser azotado.
2. Ser lacerado con una corona de espinas en la cabeza.
3. Ser desnudado.
4. Ser vestido con ropas de vergüenza.
5. Ser difamado.
6. Ser abofeteado.
7. Ser escupido
8. Ser crucificado
9. Haber recibido vinagre en vez de agua.
10. Ser perforado en un costado.
11. Haber derramado sangre y agua de su costado.
12. Morir

Al ahondar sobre cada uno de estos aspectos de la crucifixión podemos comenzar a comprender lo que realmente significa estar crucificado. Y aunque cada uno de los padecimientos de Jesús tiene un significado literal, al mismo tiempo representa una aplicación espiritual para nuestra vida que vale la pena estudiar.

1. Ser Azotado.
Bajo el método romano significaba que la persona era desvestida y atada en postura doblada a un pilar, o tensada sobre una armazón. El azote estaba hecho de tiras de cuero, con trozos aguzados de hueso o de plomo, que desgarraban la carne de la espalda y del torso. Anatómicamente, la espalda se refiere a la parte posterior del cuello hasta la cintura. En la simbología bíblica, la espalda, muchas veces es representada como la voluntad de una persona. Cuando El Padre habla acerca de que el pueblo de Israel le dio la espalda, se refiere a que hicieron su propia voluntad. De manera que, Cristo al ser flagelado significaba doblegar la voluntad de seguir el plan de Dios para rendirse ante la autoridad del mundo que en ese momento era Roma, una cultura que perseguía a ojos cerrados el paganismo en su mayor expresión.

2. Ser lacerado con una corona de espinas.
La cabeza es la fuente de nuestros pensamientos. Y si nos regimos por la interpretación de la parábola del sembrador en Mateo 13:27, las espinas son aquellos enemigos de la semilla que crecen y la ahogan. Y sabemos, de esta misma parábola, que la semilla es la palabra de Dios. En este sentido, la corona de espinas lo que hace es que nos inhibe de predicar el evangelio de Dios.

3. Ser desnudado
Esto implica una acción de remover una vestidura. La vestidura que el cuerpo de Cristo debe llevar según Apocalipsis 19:16 es una vestidura de lino fino que como el mismo versículo lo establece, representa las acciones justas de los santos. Al ser despojado de esta vestidura lo único que queda es el cuerpo mortal y de pecado. Viene a mi mente Jacob cuando robo la bendición de su padre haciéndose pasar por Esaú. Tuvo que vestirse con pieles de Animales para que su padre sin facultades ópticas pudiera oler la fragancia particular de su hermano. Más lo que había debajo de toda esa vestimenta no era Esaú, sino que Jacob, o como sugiere su nombre, el engañador. (Génesis 27:15)

4. Ser vestido con ropas de vergüenza.
Cuando La Biblia habla acerca de la vestimenta purpura, la palabra original es purpurous que significa un rojo azulado o grana. Que comúnmente conocemos como escarlata. Comúnmente el color escarlata es el color de la realeza. Pero si consideramos el verso de Apocalipsis 19:16 que estudiamos en el inciso anterior, nos damos cuenta que la única vestimenta que el cuerpo de Cristo (ahora la iglesia) debe portar es el lino fino, limpio y resplandeciente. Totalmente opuesto a la vestimenta que utiliza Babilonia, el movimiento de apostasía del final de los tiempos que Apocalipsis denomina como: La gran Ramera (Apocalipsis 17:4) y esta representa todo lo que es abominable a Jehová.

Así que cuando dicen los evangelios que Jesús fue vestido con un manto escarlata, no estaba siendo vestido de realeza, estaba siendo avergonzado con la vestimenta de Babilonia.

5. Ser difamado.
Según el diccionario de la real academia española, difamar significa desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. Poner algo en bajo concepto y estima.
Bajo este criterio, difamar es exponer nuestras debilidades causando la burla de los demás. Es golpear la estima exacerbando nuestros fracasos para desorientarnos de la meta de Dios para no terminar lo que empezamos. Encontramos otro ejemplo de esto en Lucas 14:29.

6. Ser Abofeteado.
La palabra abofetear viene de la palabra griega rapisma que es una acción de golpear con un báculo la cabeza. Según el comentario bíblico Jamieson, Fausset, Brown Lo que hacían los soldados romanos era golpear la corona de espinas en la cabeza de Jesús para agudizar el sangrado hasta que todo su rostro estuviera cubierto de sangre de manera que fuera totalmente irreconocible su apariencia de hijo de Dios.

7. Ser escupido
Escupir en el rostro de alguien viene de una acción hebrea que se dice yaraq (Deut. 25:9). Cuando se escupía a alguien en el marco de los rituales hebreos significaba que se sentía repulsión o desprecio por alguien. Ser escupido es ser menospreciado y dispuesto como una persona que no tiene parte con los demás. Es estar marginado en condiciones sociales, políticas, legales de inferioridad. En este caso hasta condiciones espirituales inferiores.
8. Ser crucificado.
El contexto bíblico nos muestra que el acto de crucifixión consistía en clavar las manos a un poste horizontal que después era elevado en un poste vertical a escasos metros del suelo y fijado a la altura de los pies con un clavo. El sentido espiritual de toda esta acción era inhabilitar las manos que son figura en toda la escritura de nuestras buenas obras y los pies que representan el apresto del evangelio de la paz según Efesios 6:15.
Aunado a eso la escritura nos muestra que todo aquel que era colgado de un madero debería ser considerado insignia de maldición (Gal 3:13)

9. Haber recibido vinagre en vez de agua.
Demás está decir que el proceso de la crucifixión es un proceso en extremo agobiante. La deshidratación y la asfixia provocan una sed extrema. Justo cuando estaba a punto de expirar y consumar la obra de Dios, los soldados romanos le presentan otra distracción, el querer amargar a Cristo al final de su comisión. Acción de la cual no participo. Sin embargo no estamos exentos de que en nuestra vida el enemigo siempre usara y pondrá en nuestro camino a personas que nos quieren amargar.

10. Ser perforado en un costado
Para despachar a los reos que seguían vivos más de lo conveniente se usaba un método bastante macabro: se les rompían las piernas con una maza. Eso fue lo que hicieron a los reos que estaban crucificados con Jesús; pero en Su caso no fue necesario, porque cuando llegaron los soldados Jesús ya estaba muerto…Cuando los soldados vieron esto, no le rompieron los miembros con la maza; pero uno de ellos, probablemente para asegurarse aún más de que estaba muerto, le atravesó con la lanza el costado, del que fluyeron agua y sangre. (Barclay 1947)

Para nosotros el ser traspasado por una lanza significa que el enemigo querrá probar la autenticidad de nuestra muerte en Cristo por medio de constantes provocaciones.

Muchos aun debaten si la herida fue al costado izquierdo o al costado derecho. Pero indistintamente del lugar, el costado tipifica todas aquellas cosas que guardamos cerca del corazón, por las que sentimos un aprecio o un apego especial. Recuérdese que del costado de Adán Dios saco a Eva. Más no se menciona si fue del costado izquierdo o derecho. Lo cierto es que las provocaciones del enemigo vendrán sobre nuestra vida para perturbar aquellos que más amamos. Y cuando esto ocurra debemos estar listos para demostrar lo que como hijos de Dios nos tiene que salir del interior.

11. Derramar Sangre y Agua de su costado
El fruto que debemos dar estando crucificados es muy importante. Cuando Jesucristo fue traspasado por la lanza romana, de su costado salió sangre y agua. Seguramente hay una explicación científica para esta situación. Los entendidos dicen que la lanza penetro más de cinco pulgadas desde el costado izquierdo y rompió el pericardio. Una membrana acuosa que mantiene húmedo el corazón. Quizás a eso se deba la mezcla de agua y sangre que emano de la herida de Cristo. Lo cierto es que saber a qué se debió o que costado fue traspasado no es tan importante como entender el simbolismo de estos dos elementos para nuestra vida cristiana.

Según Deuteronomio 12:23, la sangre es la vida. Y la vida es una dadiva de Dios. Por lo tanto la sangre nos habla del pacto de Dios con su pueblo.

El agua representa muchas cosas. Pero el común denominador de ellas es la función que ejerce el agua en la escritura y esta es limpieza y purificación para una nueva forma de vida. A groso modo es la función del bautismo.

Por lo tanto lo que debe salir de nuestro costado ante las constantes provocaciones del enemigo, como cristianos crucificados con Cristo son aquellos de la nueva vida en Jesús habilitados únicamente por el bautismo y la comunión con Dios a través del nuevo pacto.

12. Morir
Cuando los evangelios narran que Jesús finalmente murió en la cruz, la palabra que utilizan (por lo menos Marcos y Lucas) es: expiró. La palabra griega para expirar es ekpneo y significa entregar completamente la voluntad de uno. En su caso, nuestro Señor Jesucristo cumplió hasta el final con su comisión logrando exaltarse a lo sumo rindiendo hasta el último ápice de voluntad en su cuerpo mortal. Pagando así el precio de nuestra redención y estableciendo la estatura del varón perfecto. El proceso de la cruz debe llevarnos hacia ese fin más grande, la rendición total y absoluta de nuestra voluntad a cambio de ejecutar la obra perfecta de Dios en nosotros.

Entonces, mi estimado lector. Al concluir este estudio, solo puedo decirle que a menos que cada uno de estos procesos de Jesucristo en la cruz se vuelva una realidad espiritual en nuestra vida y que hayamos expirado a nosotros mismos para vivir una vida sometida al plan de Cristo, entonces podremos decir al igual que Pablo: “Con Cristo juntamente he sido crucificado”

Esta debe ser la meta superior que perseguimos todos aquellos que decidimos un dia, negarnos a nosotros mismos y seguirle.

Que Dios le bendiga.