Por: Manuel Sheran

1Pe 5:5 Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.

humildad

La humildad no es proclamada, es modelada!

Esta semana hablaba con un compañero de ciclismo y me contaba como su esposa había tenido un accidente. Y que el culpable había sido la conductora del otro vehículo pues por venir texteando se pasó un alto y fue impactar en el carro de la esposa quien se encuentra en estado de embarazo.
Cuando se bajaron del auto y la conductora se dio cuenta que había tenido la culpa. Quiso sacar provecho con la policía de tránsito haciendo ver que la mujer estaba incapacitada para conducir por estar embarazada.

Al poco tiempo llego el esposo de la conductora, un hombre que aparte de ser soberbio y malcriado, andaba armado.

La esposa de mi amigo estaba muy nerviosa y en su angustia llamo a su padre, quien es un militar retirado, ex miembro de la policía y actualmente funge como fiscal. Al ver la intimidación de la que estaba siendo objeto su hija tanto verbal como sicológica (por la presencia de un arma de fuego) el padre tuvo pruebas contundentes para levantar un caso por intimidación y su relación con la policía facilito que detuvieran a aquel hombre por dicha falta.
En realidad no había necesidad de eso, la conductora del auto que no hizo el alto tenía la culpa por venir texteando en su celular. Bastaba admitir eso para poder resolver el conflicto sin necesidad de ser llevada a una corte civil por el delito de intimidación.
En ese momento vino a mi mente esta palabra: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.
Es muy fácil para nosotros decir que somos humildes y contritos, hasta que la verdadera prueba llega a nuestra vida y somos puestos en una posición humillante. Nos preguntamos ¿Por qué no somos reconocidos? Y eso no se siente bien. Reaccionamos y no nos gusta. Queremos ser importantes y con frecuencia nos ponemos orgullosos. Pero Jesus se volvió nada durante su vida en la tierra, y el nos dio su ejemplo para que pudiéramos seguir sus huellas. De hecho el único rasgo importante de su personalidad que el recalco fue la humildad. Jesús no se vistió de humildad solo para cumplir una tarea aquí en la tierra, la humildad es parte de su naturaleza eterna. Al entender su humildad esto debería producir admiración, inspiración y confianza en nosotros. En la humildad de su corazón encontramos descanso para nosotros. (Mateo 11:29)

Si queremos ser personas de oración tenemos que aprender a caminar en la humildad de Jesús. Imagínese si usted fuera Dios, igual que el Padre, compartiendo la gloria con él, tener todos los privilegios que implican ser Dios. Y luego convertirse en hombre y poner a un lado todos esos privilegios. Él es la imagen del Dios invisible (Col 1:15) Imagínese convertirse en sirviente de todos y ser Dios escondido en la oscuridad de la humanidad.
La oración generalmente pasa desapercibida entre la multitud. Esta escondida, nadie sabe de nuestras horas en el cuarto de oración. Se siente bajo y deprimente-es humillante porque justo en el cuarto de oración somos confrontados con el ejemplo de humildad de Jesús. Uno comienza a saborear algo importante acerca de Jesús y a ver sus propias falencias. Nuestro orgullo y nuestro pecado. El YO se agita cuando pasa desapercibido. Todos queremos ser importantes, pero el ejemplo de Jesús nos muestra que es más importante ser bueno.
Jesús se hizo nada por nosotros para que pudiéramos ser libres. Debemos hacer lo mismo y aferrarnos a la cruz. Él es nuestro modelo perfecto. Él fue obediente y Dios le exaltó hasta lo sumo. Las naciones verán la humildad de Jesús en su segunda venida cuando regrese victorioso. (Filipenses 2:8-11)
Dios pone un alto precio en la humildad del corazón. El contesta las oraciones de los humildes. Pero:
• ¿Estaremos dispuestos a poner a un lado nuestra fama en la tierra, para ganar el mayor premio de todos?- Jesús mismo.
• ¿Estaremos dispuestos a humillarnos en esta vida y simplemente orar desapercibidos?- sin fanfarreas, sin reconocimientos y a veces incomprendidos.
• ¿Estaremos dispuestos a caminar humildemente como Jesús para ganar algo más en la eternidad?

Lucas 14:11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado.

La humildad es la esencia de lo que Dios es y bendice para siempre. Mi oración es que podamos echar un buen vistazo a lo que realmente significo para el Rey de Reyes nacer en un humilde pesebre, vivir una vida humilde y tener una muerte desinteresada por nosotros.

El persiguió la mansedumbre y se humillo hasta lo sumo por cada uno de nosotros. Que la realidad de la humildad de Jesús cambie nuestras vidas para siempre. Aprendamos a caminar en humildad y vistámonos diariamente con la beldad de bajeza porque Dios resiste a los soberbios pero da gracia al humilde (Santiago 4:6)