Por Manuel Sheran

50-shades-of-grey-pics-jamie-dornan-dakota-johnson-fifty-shades-of-grey-is-going-to-beSi usted esta considerando ver “50 sombras de Grey” considere esto. Que el sexo por diversion fuera del vinculo matrimonial o profanando un vinculo existente, se llama INMORALIDAD SEXUAL. Y aunque todos pecamos y nadie esta exento de pecar dado que la inmoralidad habita en el corazón del hombre, como Cristianos estamos llamados a luchar contra estas cosas. No solo luchar contra ellas sino condenarlas, resistirlas y no participar de ellas. En lugar de ser entretenidos por ellas.

No soy un fanatico moralista. Solo soy una persona que busca sacar de su vida conductas y comportamientos que no agradan a Dios. Porque de esas TENGO MUCHAS. Y no quiero una mas.

Y si busco agradar a Dios no puedo participar de las cosas que EL aborrece.

En nuestro medio es socialmente aceptable la promiscuidad sexual si uno es

soltero. Pero nuestra ultima guía moral es la palabra de Dios y no lo que la sociedad dicta.

Por eso debemos predicar el mensaje de salvación y llamar PECADO a lo que es PECADO. No para señalar, sino para llamar a los pecadores al arrepentimiento que Dios extiende por su gracia.

“Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” Romanos 5:20

No obstante, la abundancia de La Gracia no es una licencia para pecar, sino es la facultad para arrepentirse y saber de que a pesar que somos pecadores, Dios es fiel y justo para perdonarnos.

Por eso lo predicamos a El y no nosotros, porque nosotros aun pecamos y tenemos maldad en nuestro corazón. Pero El puede hacer un milagro en nosotros, el milagro de reconocer que estamos mal y necesitamos su perdón.

Eso no lo hace ningún hombre, ningún mensaje bonito, sino solamente Dios a través del Espíritu Santo que actúa en nosotros.

Por eso mi llamado para usted mi estimado lector es a no dejarse entretener por lo que es socialmente aceptable. Sino que siga la guía moral mas perfecta para nosotros que es La Palabra de Dios. Y sepa que la palabra de Dios condena la inmoralidad sexual en todos sus sentidos. Y si usted quiere agradar a Dios verdaderamente, usted va a despojarse de todas sus actitudes y comportamientos que a EL le ofenden.

Pelear contra nuestros propios deseos es una batalla incesante y ardua. Pero que trae una mayor satisfacción que es eterna en lugar darle rienda suelta a nuestras pasiones desenfrenadas que solo suplen para nuestros placeres temporales.