orgullo

Por. Manuel Sheran

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (Santiago 4:6)

 

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios,
    Y da gracia a los humildes. (1 Pedro 5:5)

La mayoria de pecados apartan al hombre de Dios pero el orgullo atenta elevar al hombre por encima de Dios.

“El orgullo es el más secreto, escondido y engañoso de todos los pecados”- Jonathan Edwards

Combatir contra el pecado es combatir algo que cambia de formas. Construyendo hacia arriba y derribando hacia abajo

  • Hacia arriba: auto exaltación, auto promoción y auto justificación.
  • Derribando hacia abajo: auto degradación, auto sabotaje y auto condenación.

Auto exaltación: es darse halagos por las cosas buenas en su vida

Auto promoción: es sacar a relucir las cosas buenas para que otros le den halagos

Auto justificación: darse crédito por las buenas obras morales para estar bien delante de Dios o delante de los hombres. (Mateo 6:1-2, Mateo 23:12)

Este tipo de orgullo toma partida en los éxitos propios pero lo hace muchas veces a expensa de los fracasos de los demás. (Lucas 18:9)

Auto degradación, auto sabotaje y auto condenación surgen cuando el zapato calza el pie menos afortunado.

Auto sabotaje es una forma de demolición que destruye el yo.

Auto degradación trata de enfatizar que hemos hecho las cosas peor que cualquiera, porque nos ha tocado peor que cualquiera porque hemos tenido menos que cualquiera

  • Planea un funeral para nuestro ego.
  • ¿Que nos motivaría a que otros vieran estas cosas en nosotros? La auto degradación es una forma engañosa de auto promoción porque en realidad buscamos la afirmación y confianza que pensamos que merecemos.

Auto condenación nos pasa juicio cuando pensamos que nos hemos quedado cortos de nuestros propios estándares.

La auto condenación no se siente vindicada en los ojos de los demás, sino que siente pena porque no se siente a la altura.

El común denominador para estas seis especies de orgullo es la auto preocupación. El orgullo quiere ser el centro de atención. Para bien o para mal. La fijación del orgullo con el Yo. Solamente puede ser contra arrestado con el despojo del yo que trae la Humildad.

La Humildad es el Negativo de la Foto del Yo.

 

Comenzaremos a matar el orgullo cuando experimentemos más y más del negativo de la foto del orgullo: la humildad. Si el orgullo nos pone en una posición de oposición a Dios, entonces la humildad se deleita en tomar una postura de dependencia de Dios. Como lo ilumina claramente el apóstol Pedro en (1 Pedro 5:5)

Luego profundiza más acerca de la espacialidad de la humildad (vr. 6)

Seguidamente responde la pregunta cómo puede uno ser humilde? (Vr. 7)

Si el orgullo insiste en llevar nuestras propias cargas, entonces la humildad es presta a depositar nuestras cargas en Dios.

La humildad nos dice hasta que hacer cuando no sabemos qué hacer. (2 Crónicas 20:12)

Pero en la búsqueda de la humildad debemos asegurarnos de evitar la versión falsa de humildad que proyecta el orgullo: la auto denigración.

Cuál es la diferencia?

Que la humildad no está enfocada en tirarnos a la lona.

“La humildad no es pensar menos de nosotros sino que pensar menos en nosotros” -C.S. Lewis.

En otras palabras, la humildad es fundamentalmente una forma de auto olvido. Totalmente opuesto a la auto fijación del orgullo.

El gozo del auto olvido viene cuando la satisfacción superior en Dios es más fuerte que nuestra auto preocupación.

¿Cómo Puede un Orgulloso Ser Humilde?

  • Conversion

Hay dos lugares donde colisiona el orgullo del hombre. En el infierno o en la cruz de Cristo. El infierno es una escena de colisión que nunca termina, como una película de terror sin títulos finales. Y todos los pecadores merecemos el infierno. La película podría terminar ahí sin mayor implicación pero Dios en su infinita misericordia proveyó otro camino.

El pecado nos hace pensar que la gloria de Dios no importa. Si Dios no juzgara el pecado estaría mandando el mismo mensaje: mi gloria no me importa tanto. Pero la muerte de Cristo nos dice: “Mi gloria me importa tanto que estoy así de comprometido a mi gloria” El sacrificio de Cristo absorbe y satisface totalmente la ira de Dios. Este glorioso aspecto del sacrificio se llama propiciación (Romanos 3:24-25)

El problema es que hemos sido cegados para ver la gloria de Dios en la cruz (2 Corintios 4:3-4) La conversión es el instrumento por el cual la nueva criatura de Dios puede vencer la ceguera y la oscuridad cuando Cristo es proclamado (2 Corintios 4:5, 6)

Ver la cruz con estos nuevos ojos decisivamente vence el orgullo porque revela la verdadera naturaleza del pecado, su maldad y gravedad. Testifica la grandeza de nuestra maldad

  • Santificación

El trabajo decisivo de aplastar el orgullo continua con la santificación. La conversión nos libera para ver la gloria de Dios y eso nos Santifica. No existe la santificación a ciegas. Somos transformados de un nivel de gloria al siguiente al contemplar la gloria de Dios. (2 Corintios 3:18) De esta manera la santificación es una lucha para ver las cosas correctamente. Necesitamos ver más claramente quien es Dios y quien somos nosotros.

  • Glorificación

Ver la gloria de Dios en todo su esplendor- con todos nuestros sentidos- será el golpe final para el orgullo. El Apóstol Juan nos apunta hacia ese día (1 Juan 3:2)