envy

Por. Manuel Sheran

(Pro 27:4)  Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?

Como si la ira y el furor no fuera lo suficientemente malos. Hay cosas que yo he hecho en ira y furor que siempre tengo que pedir perdón. Pero que yo tenga consciencia de las veces que he tenido envidia hacia alguien más, jamás he pedido perdón.

Y es que difícilmente se evidencia el pecado de la envidia, es un enemigo muy sutil y del que pocos estamos conscientes.

Identificamos fácilmente otros pecados pero con demasiada frecuencia, pasamos la envidia desapercibida.

Por algo las abuelitas decían: “si la envidia fuera tina, todos fuéramos tiñosos”

Definición de Envidia

Envidia: Tristeza o pesar del bien ajeno (RAE)

Envidia: Estar dolorosa y resentidamente consciente de una ventaja que es disfrutada por otro. (MERRIAM WEBSTER)

Diferencia entre Envidia y Celos

Generalmente confundimos envidia con celos. Pero hay una acentuada diferencia.

Los celos tienen que ver con algo que una pertenencia en relación a nosotros, mientras que la envidia tiene que ver con las pertenencias de otros.

Tenemos celos por algo que no poseemos, generalmente le decimos a esto “envidia de la buena” (por eso los celos no siempre son pecado) pero tenemos envidia algo que tienen los demás.

Un Monstruo de Varias Cabezas

La envidia es similar al orgullo en que ambos buscan están arraigados en la ambición y el egoísmo.

El orgullo es la rebelión egoísta cuando ocupa una posición superior. El orgullo mira hacia abajo para satisfacer la arrogancia

La envidia es el mismo impulso, cuando se pone debajo de otros. La envidia mira para arriba promoviendo el odio.

La rivalidad es la competitividad arraigada en una comparación de envidia y orgullo entre las habilidades de uno y las habilidades de otro.

El resentimiento es la consumación de la amargura cuando se percibe alguna injusticia. Y la injusticia puede ser tan simple como un amigo recibiendo una oportunidad que nosotros no recibimos.

La malicia es el odio suprimido que trama y se deleita en la caída de otros.

Los rasgos comunes en estos pecados son:

  1. Un deseo distorsionado y corrupto
  2. Una comparación perversa de uno en relación a otros
  3. Una preocupación diabólica hacia las ventajas de otros
  4. Una ira latente por las bendiciones de otros

Como lo Comprobamos Bíblicamente?

(1Sa 18:6)  Y aconteció que cuando regresaban, al volver David de matar al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían cantando y danzando al encuentro del rey Saúl, con panderos, con cánticos de júbilo y con instrumentos musicales.

 

(1Sa 18:7)  Las mujeres cantaban mientras tocaban, y decían: Saúl ha matado a sus miles, y David a sus diez miles.

Envidia y Resentimiento (1 Sa 18:8)

Rivalidad (1 Sam. 18:9)

Esto desemboco en que Saúl abriera su corazón a que un espíritu malo de parte de Dios lo poseyera (vr. 10)

Malicia (vr. 13 en adelante) Saúl empieza a fraguar la ruina de David.

Como Matar A Su Dragón.

La envidia como vimos es un monstruo de muchas cabezas. Es como el camaleón que va cambiando de colores de acuerdo a la circunstancia

En el caso de Saúl se ve en la forma de promoción, resentimiento, comportamiento errático, adulación y mentiras, falsos regalos, tramas maliciosas, hostilidad y odio.

Un minuto es adulación y el otro es indignación, un minuto es trama maliciosa y otro es asalto en público.

Es necesario que aprendamos a identificar como opera la envidia para matarla y no entrenarla.

  1. La envidia sigue al éxito

Saúl envidiaba a David porque era exitoso.

  1. Opera cerca de casa

Uno no envidia a los que están más arriba que uno, uno envidia a los que uno tiene a la par. Saúl empezó a tener envidia de David cuando lo llevo a su casa.

  1. Involucra un deseo mimético

El deseo simple involucra un sujeto y un objeto. Una persona deseando y el objeto del deseo. El deseo mimético o triangular involucra un sujeto, un objeto y un modelo. En pocas palabras una persona deseando, un objeto deseado y lo más importante, una persona haciendo el objeto deseable, deseándolo primero.

Esto explica porque dos compañeros de cuarto destruyen una larga amistad para competir por la atención de una chica, o porque dos compañeros de trabajo destruyen una alianza estratégica compitiendo por un cliente grande.

El deseo triangular es una forma corrupta de imitación en la que más que desear ser como el modelo, competimos con el deseando reemplazarlo. No es que queremos lo que el modelo tiene, sino que queremos ser el modelo.

Todos hemos pecado de envidiosos en algún punto

Como pastores, como amigos, como hermanos, como padres, como compañeros de trabajo.

Pero si nos vamos a diagnosticar con envidia diagnostiquémonos bien. No solo miremos la cara fea de la envidia sino miremos el lado opuesto y glorioso de la misma.

En la historia de Saúl y David, lo opuesto de Saúl es su hijo Jonatán. Quien tenía todas las razones para envidiar, temer y competir con David.

La victoria de David sobre Goliat es una amenaza a su asunción al trono. Pero Jonatán no resiente la victoria de David. Jonatán reconoce la mano la mano de Dios, la bendición de Dios y la presencia de Dios en David y él lo único que busca es estar cerca de él. A diferencia de Saúl, la cercanía de David no provoca rivalidad y malicia. La canción de las mujeres no produce resentimiento y descontento. Sino un profundo amor y admiración.

Los Tres Enemigos de la Envidia

Si nos hemos probado y hemos fallado que esperanza tenemos? La cruz de Cristo, La gracia de Dios y el profundo gozo de la gratitud a Dios.

  1. La Cruz de Cristo

La única manera de destruir la envidia es por la cruz de Jesús. La sangre de Cristo nos limpia de los pecados de envidia, rivalidad, resentimiento y malicia. Jesús murió para liberarnos de las cadenas de la envidia. Debemos confesar nuestros pecados y genuinamente apartarnos de ellos, pidiendo la ayuda de Dios y confiando en que solamente Cristo perdona nuestros pecados y suple nuestras necesidades.

  1. La Gracia de Dios

(1Co 15:10)  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.

La Gracia de Dios nos define, nos forma y nos llena. No necesitas lo que todo mundo tiene, tienes LA GRACIA! TIENES A DIOS! Y e te aprueba. Él está contento contigo por lo que Jesús hizo por ti. Él nos acepta como sus hijos e hijas. Y le dice: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia” Y si usted lo cree en lo más profundo de su corazón, usted puede ser libre de la envidia.

  1. El Profundo Gozo de la Gratitud a Dios

Porque estamos definidos por la gracia de Dios, podemos ser agradecidos siempre y por todo. Porque sabemos que Dios nos ha dado a su hijo, sabemos que un día nos dará todas las cosas (Romanos 8:32) mientras eso sucede podemos ser llenos de gratitud por todo lo bueno que de su mano hemos recibido. La gratitud es la postura del alma que recibe la bondad. La gratitud es totalmente incompatible con la envidia. La gente agradecida no puede envidiar.

Pero no debemos detenernos con la bondad de Dios hacia nosotros. También debemos agradecer por lo que Dios hace por otros. Esta es la verdadera señal de un nuevo corazón: cuando miramos lo que Dios le ha dado a otros y no a nosotros mismos y podemos decir “Gracias, Gracias, Gracias Dios porque has sido tan bueno con ellos y conmigo.” Al final, la aprobación de Dios en Cristo es lo que nos libra de ser definidos por las bendiciones y oportunidades de otros. El abrazo de Dios en su hijo nos libra de ser esclavizados por la envidia para que podamos celebrar y disfrutar los dones y habilidades de nuestros amigos y familiares.