Manuel Sheran

Por. Manuel Sheran

(2Co 6:17)  Por tanto, SALID DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTAOS, dice el Señor; Y NO TOQUEIS LO INMUNDO, y yo os recibiré.

Durante todo el desarrollo de la historia moderna de la iglesia la congregación de los santos siempre ha tratado de separarse de lo que es el mundo.

De hecho esto ha sido siempre una evidencia importante de que la obra de gracia ha dado sus frutos.

Solamente un cristiano verdadero, es decir, el que ha nacido verdaderamente del espíritu, y ha sido hecho nueva criatura en Cristo Jesús, es el que se esfuerza por “salir del mundo” y vivir su vida apartado para Dios.

Sin embargo vemos en nuestro entorno que la iglesia actual se esfuerza mucho por ser como el mundo en lugar de salir de él.

Muchos pastores y ovejas han sucumbido ante la pretensión del mundo que nos dice “no seas tan estrecho de mente ni exclusivo”

Y en la ventura de ser relevante han cauterizado su consciencia para aceptar un sinnúmero de cosas, que en otro tiempo hubieran sido consideradas malas para nuestra alma.

De manera que para estos podemos ir a cualquier parte, hacer lo que sea, pasar nuestro tiempo en lo que queramos, leer cualquier cosa, frecuentar cualquier compañía, sumergirnos en lo que nos plazca, sin dejar de ser buenos cristianos.

En nuestros días, la advertencia de Pablo de Salid y apartaos cobra mayor importancia.

Al considerar este tema existen 4 aspectos que resulta imperativo abordar:

  1. Que el mundo es una fuente de grave peligro para el alma
  2. Lo que no significa salir del mundo.
  3. En que consiste la verdadera separación del mundo.
  4. Cuál es el secreto de la victoria sobre el mundo.

El mundo, una fuente de grave peligro para el alma

El mundo no se refiere a las cosas creadas que hay en el planeta. Ninguna cosa es dañina en sí misma. Afirmar lo contrario sería ridículo, irracional y absurdo.

El mundo y todo lo que  en él hay es bueno en gran manera según lo manifiesta Génesis 1:31.

Cuando hablo del mundo me refiero a las personas que piensan solo o principalmente  en las cosas de este mundo, y descuidan el mundo venidero: la gente que siempre esta pensando mas en la tierra que en el cielo, en lo temporal mas que lo eterno, en el cuerpo mas que en el alma, en agradar al hombre mas que a Dios.

De estos y de sus caminos, hábitos, costumbres opiniones, prácticas, gustos, metas, etc. es de quien Pablo nos exhorta a salir y apartarnos.

El catecismo bautista de Londres nos dice que existen tres cosas a las que un cristiano bautizado debe renunciar, tres enemigos contra los que tiene que luchar y resistir: la carne, el diablo y el mundo.

Dejando a un lado el catecismo, miremos el testimonio de las Sagradas Escrituras.

  1. Pablo:

(Rom 12:2)  Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

(1Co 2:12)  Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,

(Gal 1:4)  que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

(Eph 2:2)  en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

(2Ti 4:10)  pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica; Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia.

  1. Santiago:

(Jas 1:27)  La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

(Jas 4:4)  ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

  1. Juan:

(1Jn 2:15)  No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

(1Jn 2:16)  Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

(1Jn 2:17)  Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

(1Jn 3:1)  Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El.

(1Jn 4:5)  Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye.

(1Jn 5:4)  Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.

(1Jn 5:19)  Sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo yace bajo el poder del maligno.

  1. Cristo:

(Mat 13:22)  Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto.

(Joh 8:23)  Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

(Joh 14:27)  La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

(Joh 15:18)  Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros.

(Joh 15:19)  Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia.

(Joh 16:33)  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.

(Joh 17:16)  Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Estos textos son explicativos en sí mismos y contienen una lección tan clara como el sol de mediodía. “el mundo” es un enemigo del alma del cristiano y hay una completa oposición entre la amistad con el mundo y la amistad con Cristo.

No es el pecado abierto, ni la incredulidad manifiesta lo que le roba a Cristo a aquellos que profesan ser sus siervos, sino más bien el amor al mundo, el temor al mundo, los afanes del mundo, los negocios del mundo, el dinero del mundo, los placeres del mundo y el deseo de mantenerse en buenas relaciones con el mundo.

Lo que No Significa Salir del Mundo

Este aspecto requiere una aclaración porque se cometen muchos errores acerca del mismo. A veces vemos a algunos cristianos sinceros y con buenas intenciones haciendo cosas que Dios jamás quiso que hicieran en lo concerniente a separarse del mundo. Sus errores con frecuencia producen un gran perjuicio y dan ocasión a los malvados a ridiculizar el cristianismo.

  1. Salir del mundo no significa que los cristianos deban renunciar a todos los oficios, vocaciones, profesiones y negocios seculares.

(2Th 3:10)  Porque aun cuando estábamos con vosotros os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.

Dejar cualquier ocupación secular que no sea necesariamente pecaminosa a los malos y el diablo, por temor a que pueda dañarnos, es una conducta perezosa y cobarde.

El plan debido consiste en llevar con nosotros el llamado a nuestro negocio, no renunciar a la ocupación bajo la excusa engañosa que interfiere con este.

A excepción por supuesto, de aquellos a quien Dios ha llamado a tiempo completo a la obra del ministerio.

  1. Salir del mundo no quiere decir que los cristianos deban rehuir a toda relación con los inconversos y negarse a tener trato con ellos.

(1Co 10:27)  Si algún incrédulo os invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delante sin preguntar nada por motivos de conciencia.

Jesús y sus discípulos nunca rehusaron ir a una boda o sentarse a comer a la mesa de un fariseo.

Abstenernos de compartir con los inconversos nos privaría de muchas oportunidades para hacer el bien a otros: si llevamos con nosotros a nuestro Maestro allá donde vamos no sabemos si salvaremos a alguien de sufrir algún daño. Principalmente condenación eterna.

(1Co 9:22)  A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos.

Tampoco significa hacerse patero para alcanzar al tío patero, sino que podamos adecuarnos a un contexto para exponer a Cristo y comportarnos como conviene.

  1. Salir del mundo no significa no tomar interés sobre ninguna cosa en la tierra aparte de la religión. Descuidar la ciencia, el arte, la literatura y la política.

 

(1Ti 2:2)  por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad.

El apóstol no pensaba que el demostrar conocimiento de las leyes, costumbres o vocaciones del mundo, mediante de los ejemplos que sacaba de ellas, le rebajara. Los cristianos que se adornan con la ignorancia de las cosas seculares son precisamente aquellos que desprestigian la religión.

Un plan sensato seria incursionar en política no para ganar relevancia o notoriedad, sino para alcanzar a las personas del medio.  Pero por supuesto, cada quien según su vocación.

  1. Salir del mundo no significa ser raro, ni excéntrico, y peculiares en nuestras formas de vestir, modales, porte, y tono de voz.

 

No existe la más mínima prueba de que nuestro Señor y sus apóstoles no se vistieran como la demás gente de su propio rango social. Por otra parte una de las muchas acusaciones que el Señor hace a los fariseos es “ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos” a fin de ser vistos por los hombres (Mateo 23:5)

  1. Salir del mundo no significa que los cristianos tuvieran que abandonar la compañía de los seres humanos y encerrarse en la soledad.

(Joh 17:15)  No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.

No hay ni una sola palabra en Hechos o en Las Epístolas que recomienden semejante separación. A los verdaderos creyentes siempre se les presenta mezclándose con el mundo, cumpliendo con su deber en el mismo y glorificando a Dios mediante la paciencia, la mansedumbre, la pureza y el valor a sus diferentes posiciones no abandonando estas cobardemente.

  1. Salir del mundo no quiere decir que los cristianos deben de retirarse de cualquier iglesia donde existan miembros inconversos, o negarse a adorar en compañía de quien no fuese creyente, o alejarse de la Santa Cena si una persona impía se acercaba a ella.

Nuestro Señor Jesucristo mismo, permitió deliberadamente que Judas Iscariote fuera un apóstol durante tres años, y le participo de la Cena; también nos ha enseñado en la parábola del trigo y la cizaña, que los conversos e inconversos estarán juntos “hasta la siega”

Conclusión

Si queremos salir del mundo, alejarnos de nuestros amigos y familiares inconversos para vivir una vida marginados renunciando a cualquier acto de cortesía o civismo para dedicarnos al servicio específico de Cristo lo único que vamos a demostrar es una conducta egoísta, perezosa y autocomplaciente.

Aseguremos bien si la línea verdadera de conducta adecuada no consiste en negarnos a nosotros mismos y tomar un curso de acción diferente.

Si queremos salir del mundo guardémonos de no mostrar un comportamiento rudo, antipático y antisocial.  Recordemos  que existe tal cosa como ganar sin palabra (1 Pedro 3:1)

Que no haya separación innecesaria entre nosotros y el mundo. En muchas cosas – que en la segunda parte de este tema estudiaremos- tendremos que apartarnos.  Pero asegurémonos bien que se trata de la clase correcta de separación. Si el mundo se ofende por esta clase de separación no podemos hacer nada al respecto; pero jamás le demos ocasión de decir que nuestra separación es disparatada, absurda, ridícula, irracional y no escrituraria.