Men-and-Anger

Por. Manuel Sheran

En esta ocasión estudiaremos tres principios bíblicos acerca del enojo y tres remedios bíblicos para combatirlo.

El enojo  ha sido un problema omni cultural, histórico y generacional.

  1. El enojo, como el orgullo es uno de los pecados de mayor proliferación en nuestra sociedad. Romanos 3:23 nos afirma que todos hemos pecado, pero particularmente todos nos hemos enojado en algún punto de nuestra vida.

Marcia Cannon escritora del libro “El Don del Enojo” explica que uno se enoja cuando define la realidad como inaceptable y siente que es incapaz de corregirla, tolerarla o dejarla pasar.

Y cuantas atrocidades ha cometido la humanidad en un momento de ira.

Pero si nos vamos más atrás la biblia habla de ejemplos puntuales. Como Jonás.

Jonás es enviado a Nínive, sin embargo él quiere ir a Tarsis. ¿Porque? Porque en su corazón el piensa que Nínive no merece ser perdonada. Nínive no merece que se le conceda el don de arrepentimiento. Sin embargo, Dios le ordena diferente. Y lo manda a Nínive sí o sí.

(Jon 4:1)  Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó.

 

(Jon 4:2)  Y oró al SEÑOR, y dijo: ¡Ah SEÑOR! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, porque sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas.

 

(Jon 4:3)  Y ahora, oh SEÑOR, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.

 

(Jon 4:4)  Y el SEÑOR dijo: ¿Tienes acaso razón para enojarte?

Hay preguntas que Dios hace a un individuo que son profundamente relevantes para nosotros. Y esta es una de ellas.

¿PORQUE ESTAS ENOJADO?

Anteriormente Caín reacciono de la misma manera cuando Dios rechazo su sacrificio (Génesis 4:5) y en Génesis 4:6 Dios vuelve a hacer la misma pregunta.

Sera entonces que el enojo es el primer pecado que cometemos?

Ha escuchado a un niño hacer berrinche?

Muchos como adultos hemos levantado la vos para corregir a nuestros hijos pero también hemos levantado la vos para convertirnos en los niños berrinchudos. Y la razón es porque el enojo no conoce de edades.

La Neurofisiologa Nerina Raming explica que todos nos enojamos, solamente que lo expresamos de diferente manera. Para ellos hay dos tipos de personalidades los que contienen el enojo y los que estallan en enojo.

¿Cuál de los dos es usted?

  1. El pecado del enojo es el más peligroso de todos los pecados capitales. Estamos claro que la paga de todos los pecados es la muerte (Romanos 6:23) pero la expresión incontenida del pecado puede matar literalmente.

Jesús conecta el enojo con el homicidio

(Mat 5:21)  Habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO MATARAS” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte.”

 

(Mat 5:22)  Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca” a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: “Idiota”, será reo del infierno de fuego.

La razón es porque están unidos con el mismo momentum. No solamente es el hecho del homicidio, sino que a la primera manifestación de enojo ilegitimo ya es sujeto a juicio de parte de Dios.

(1Jn 3:15)  Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

  1. No todo tipo de enojo es pecado. El enojo en sí mismo puede ser bueno o puede ser malo, maligno o justo. Después de todo el pecado del enojo se distingue de los demás pecados capitales en que Dios también se enoja.
  • Salmo 7:11
  • Exodo 32:12
  • 2 Tes 1:8
  • Mar 3:5

De manera que si Dios se enoja (Romanos 1:8) y Dios nunca peca (Santiago 1:13, Heb 4:15) entonces el enojo cuando se expresa correctamente, no necesariamente es un pecado.

Debemos ver las motivaciones, las respuestas que la gente enojada tiene por las realidades que los rodean para comenzar a aprender a diferencia el enojo humano del enojo de Dios

Tanto Dios como el hombre experimentan enojo, pero es la causa de este y no la experiencia la que lo califica de justo o pecaminoso.

La verdadera pregunta que tenemos que hacer es

¿PORQUE ESTAS ENOJADO?

Las razones por las que podríamos estar enojados puede reducirse a una sola: el amor. A veces ganamos mayor comprensión acerca de un pecado en particular comprendiendo la contraparte espiritual. Es decir comparando los vicios contra las virtudes. Por ejemplo podemos examinar el orgullo por el lente de la humildad, o examinar la avaricia a la luz de la generosidad. Sin embargo el enojo no es tan simétrico. Uno pensaría que lo opuesta es amor, pero en realidad lo opuesto del enojo es la indiferencia. En origen incorruptible el enojo es una forma de amor. Enojo es la manera en como respondemos a algo o alguien a quien amamos. Como percibimos y respondemos a la realidad tiene que ver con las cosas. El enojo es el amor en acción para proteger aquello por lo que nos interesamos. Si queremos responder la pregunta porque estamos enojados tenemos que ver el objeto de nuestro afecto.

Y si queremos saber si nuestro enojo es pecaminoso debemos ver como nuestros afectos se han distorsionado.

Fuimos creados para amar a Dios por sobre todas las cosas pero con mucha frecuencia nos amamos más a nosotros mismos y las cosas que nos sirven. Y aquí es donde el enojo pierde el norte. Quisiéramos únicamente enojarnos por las injusticias porque sabemos que estas son las cosas que enojan a Dios, pero generalmente nos encontramos enojándonos por cosas tan triviales como Jonás quien se enojó porque se secó una calabacera en un día soleado (Jonas 4:9)

Por lo tanto el enojo pecaminoso es estúpido y sucede cuando:

  • Malinterpretamos la realidad como inaceptable
  • Jugamos a ser Dios asumiendo que tenemos el derecho a pintar la raya
  • Respondemos inapropiadamente a los hechos que nos rodean forzando a todos a interpretar el mundo en nuestros propios términos.

Si nos encontramos usualmente perturbados porque

  • Nos desprestigian en las redes sociales
  • Nos rebasan o cortan en tráfico
  • Nos rechazan una idea
  • nos sentimos poco apreciados por nuestro cónyuge

Es muy probable que nos amemos demasiado a nosotros mismos.

El enojo pecaminoso proviene de nuestro amor desordenado. Lo hacemos morir únicamente encontrando paz en nuestra alma a través de la recalibracion de nuestro mayor amor y devoción.

Entonces que hacemos para detener esta locura?

  1. Permitámonos escucha la voz de Dios preguntando

¿PORQUE ESTAS ENOJADO? Y tratemos de hacernos un autoanálisis respondiendo a cuál es el motivo de nuestro afecto que nos hace estar tan defensivos e iracundos.

  1. Sintámonos ridículos de nuestra ridiculez.

Cuando finalmente descubrimos el objeto de nuestro afecto que nos hace explotar en enojo pecaminoso nos daremos cuenta que muchas veces es nuestro ego, orgullo o auto estima. Y nos sentiremos tristes de sentirnos enojados por cosas que no deberíamos enojarnos y al mismo tiempo no nos enojamos por las cosas que enojan a Dios. Es entonces que podemos recapacitar y decir: No más Señor, Por favor no más! Y sabemos que él es capaz de traer el tipo correcto de enojo y hacer morir el enojo incorrecto en nuestro corazón.

(2Co 7:9)  pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna de parte nuestra.

 

(2Co 7:10)  Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.

  1. Recordemos e imitemos el enojo de Dios.

El implacable compromiso de Dios por su gloria significa que él está comprometido que eso mismo que debería traer el mayor gozo en nosotros. Por lo tanto, cada expresión de su enojo es una iniciativa para defender su gloria y nuestro gozo. No de manera arbitraria ni caprichosa, el enojo de Dios es calculado, y efectivo en eliminar los enemigos de nuestro gozo perpetuo. Y el ejemplo supremo de su ira lo vemos en la cruz de Jesús, planificado antes de la fundación del mundo (Apocalipsis 13:8) llevado a cabo a pesar de numerosos obstáculos (Mat. 4:1-11) y dramática e irrevocablemente exitoso (Is. 53:11)

Nuestra herramienta más efectiva para vencer el enojo pecaminoso es recordar la ira de Dios. Recordar su amor y que costo ha pagado para acabar toda amenaza contra el.  Solo así, viendo el amor de Dios es que nuestro enojo puede ser santificado.

Amando como el ama es la única oportunidad que nuestro enojo tiene de estar en lo correcto.