Por: Manuel Sheran

Génesis 45:4 José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.

nametagCuando José revela a sus hermanos su verdadera identidad en Génesis 45:1-11. Ellos quedan atónitos pues esperaban que estuviera muerto, ya que lo vendieron como esclavo algunos años atrás. Pero la estupefacción del momento no se debe a que están asombrados que Jose esté vivo. Sino al hecho de que por primera vez en años, décadas quizás, su pecado no confesado vuelve para atormentarlos. Y en ese momento cobra la misma validez como el día en que cometieron aquel hecho atroz. Por primera vez sintieron todo el peso de la culpabilidad y comprendieron la gravedad del mal que habían causado. Y en ese momento dimensionaron el castigo que merecían por aquel pecado que ya habían olvidado.

Para fortuna de ellos, Dios había utilizado el sufrimiento de José para esbozar su maravilloso plan de provisión sobrenatural para una familia disfuncional marcada por el robo, el engaño y la traición como la de Jacob (padre de Jose). Y a través de inmemorables noches de sufrimiento y desvelo, José descubre que en su corazón no existe el rencor y la venganza, pues ha experimentado de primera mano el amor y la misericordia de Dios, a grado tal, que no puede hacer otra cosa más que hacer extensiva esa misma misericordia a sus hermanos.

Profundizando más en el contexto de la historia de José, Dios le había manifestado a través de sueños este preciso momento. Y el divulgar ese sueño provoco la envidia y la ira de sus hermanos.  Y Dios convirtió el mal que le habían hecho en la materia prima para el cumplimiento de la promesa en su vida.

Sin duda alguna, fue mayor el asombro de José al ver el cumplimiento del sueño de Dios, que el asombro de sus hermanos al ser confrontados por su pasado. Lo que me hace cuestionar si las lágrimas de José habrían sido de tristeza o de gozo.

La historia de José y sus hermanos, es un glorioso presagio de la vida de Jesús en el antiguo testamento. El paralelismo que ocurre en la historia es similar al sufrimiento de Cristo al ser traicionado y condenado por sus mismos hermanos del pueblo judío. Sin embargo Dios utiliza su sufrimiento y su muerte para traer en palabras de José ‘gran liberación’ a su pueblo (Gen 45:7)

A todos en algún momento nos han alcanzado nuestros pecados no confesados, Y si no lo han hecho en algún momento lo harán para acusarnos y encontrarnos culpables. Sin embargo, solo la revelación de que Jesucristo, nuestro hermano mayor,  pago por nuestros pecados nos libra de la culpabilidad y la condenación eterna de nuestras almas para darnos la salvación más impensable de todas, la vida eterna.

En el relato, para que los personajes de esta escena conocieran realmente que quien tenían frente a ellos era su hermano José, fue necesario que el los invitara a acercarse.

Similarmente, la palabra de Dios nos invita a acercarnos para conocer la misericordia de Dios para el perdón de nuestros pecados.

“14Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:14-16

Ahora la pregunta es ¿nos dejaremos condenar por nuestro pecado, o nos acercaremos confiadamente ante el trono de la gracia?