Pr. Manuel Sheran

JESUS-WALKINGMuchos hoy día ponen en tela de juicio el hecho de que Jesús haya existido verdaderamente en esta tierra. Para los más férreos opositores, Jesús es solamente una idea, un personaje mítico o un invento producto del folclore, la ignorancia y la superstición de aquella época.

Sin embargo, existen varias evidencias que prueban que Jesús vivió, camino por esta tierra, fue sentenciado a muerte, murió crucificado y resucito después de tres días

A continuación, te presento 3 evidencia que comprueban estos hechos:

  1. La evidencia histórica.

Existen registros en los anales de la historia que narran los acontecimientos más relevantes de la vida de Jesús por la pluma de los más famosos e influyentes historiadores de la época. No solamente judíos como Flavio Josefo sino también Romanos como Tácito quien narra en sus registros la ejecución de Jesús en tiempos de Poncio Pilato.  No solo es el hecho de que los historiadores los mencionan en sus registros, sino también el conocimiento del personaje en todos los países del antiguo mundo y la prolongación de este conocimiento varias décadas después de su existencia.

  1. Los escritos cristianos.

Otro elemento contundente que prueba la existencia de Cristo lo encontramos en los escritos cristianos del primer siglo. Estos exponen de manera amplia y suficiente, la vida, la pasión y muerte de Cristo en su paso por la tierra. Como por ejemplo las epístolas del apóstol Pablo, que según los académicos fue escrito 25 años después de la muerte de Jesús. Por otra parte, quienes registran una detallada biografía de la vida del mesías son los evangelios, que surgen 40 años después de su muerte.  Esto ocurrió durante la vida de numerosos testigos oculares cuyo testimonio concuerda cultural y geográficamente con la palestina del primer siglo.

El evangelio de Lucas presenta quizás la más detallada descripción del proceso científico utilizado para registrar la vida y los hechos del ministerio de Jesús en la tierra.

Lucas 1:1-3

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, (2)  tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,  (3)  me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,

 

El evangelista se da a la tarea de registrar el testimonio de:

  1. Testigos oculares.
  2. Personas que anduvieron con Jesús en el ministerio y fueron testigos de primera mano de sus obras.
  3. El testimonio de fuentes externas de aquellos que trataron de poner en orden la historia de las cosas que sucedieron entre los apóstoles.

 

También Pablo registra una narración importante acerca de la resurrección en su primera carta a los Corintios 15: 3-8

1Co 15:3-8 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; (4) y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;  (5)  y que apareció a Cefas, y después a los doce.  (6)  Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.  (7)  Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  (8)  y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

 

Pablo menciona que aparte de el mismo y a los doce apóstoles se le apareció a 500 personas a la vez. Estos son 513 testimonios acerca de la vida de Cristo.

No existe una razón para pensar que motivaría a estas personas a inventar una figura judaica salvadora en un tiempo cuando hacerlo era motivo de opresión para los judíos. La única razón por la que muchos incluso estaban dispuestos a morir por este testimonio es el hecho de que la historia era cierta.

  1. Los escritos no cristianos.

No existe ningún debate en el tiempo antiguo que ponga en tela de juicio la existencia histórica de Jesús. Los escritos de los rabinos hablan que Jesús era el hijo ilegitimo de María y que además era un hechicero. Entre los paganos, el satírico Sirio de expresión griega, Luciano de Samosata y el filósofo griego Celso desestimaron a Cristo catalogándolo de sin vergüenza. Pero en sí, no existe nadie en el mundo antiguo que haya cuestionado la existencia de Jesús.

Esta abundante cantidad de evidencia histórica nos deja muy poca duda razonable de que Jesús vivió, murió y resucito en concordancia con las escrituras.

 

 

 

 

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