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Por Manuel Sheran

Henry-Mosler-Pilgrims-GraceLos catecismos son resúmenes de los principios de la religión cristiana en forma de preguntas y respuestas, utilizados para la instrucción religiosa de sus fieles.

Aunque en la actualidad son más popularmente conocidos y usados por la religión católica, la práctica de la catequesis no es exclusiva de esta religión. De hecho se remonta a la iglesia primitiva y hay en la historia de la iglesia protestante muchos documentos que avalan esta práctica dentro de las doctrinas reformadas más ortodoxas.

Algunos ejemplos de los catecismos más famosos dentro de las denominaciones reformadas son: el catecismo de Heidelberg, El catecismo menor de Westminster, El catecismo de Keach, entre otros.

Para muchos protestantes, principalmente los que han salido del catolicismo cultural latinoamericano y han despertado a una nueva vida de fe más auténtica y más bíblica donde la norma de fe es el estudio de la escritura y no la tradición, la práctica del catecismo representa un retroceso en su caminar cristiano. Principalmente porque los conecta con aquella tradición muerta de la cual han salido y a la que no quieren regresar.

Pero la verdad es que hay una gran riqueza escondida en la práctica del catecismo cuando la entendemos a la luz de la escritura y utilizamos catecismos basados totalmente en la biblia y no en los conceptos viciados y finitos de la mente humana.

Si hemos de entender bien la práctica del catecismo, debemos empezar por definirlo desde la óptica de la escritura.

¿Qué es Catecismo?

Catecismo viene de una palabra griega que se dice κατηχέω (katejéo)

Es una palabra compuesta de dos palabras kata (Referencia en la concordancia Strong #G2596) que significa oído y echo (Referencia en la concordancia Strong #G2279) que significa sonido. De manera que el significado compuesto de katejeo es hacer sonar dentro de los oídos, i.e. (por implicación) adoctrinar («catequizar») o (generalmente) informar de: enseñar, informar, instruir.

¿Porque debemos los cristianos catequizar?

Porque es una práctica bíblica de la iglesia primitiva. Aparece por lo menos 7 veces en diferentes libros de la traducción al castellano.

  1. Luc 1:4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

 

  1. Hch 18:25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

 

  1. Hch 21:21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.

 

  1. Hch 21:24 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.

 

  1. Rom 2:18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor,

 

  1. 1Co 14:19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.

 

  1. Gál 6:6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

Y por implicación en el antiguo testamento, la forma en que la ley de Jehová era pasada de una generación a otra era por medio de este tipo de instrucción que a la luz del nuevo testamento se llama *catecismo*.

Deu 6:6-9  Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  (7)  y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  (8)  Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;  (9)  y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Entonces, ¿es Bíblico catequizar a nuestros hijos?

Absolutamente.

La herramienta que nosotros usamos para catequizar a nuestra familia es El catecismo de Benjamin Keach. Conocido también como catecismo Bautista. Escrito en 1677 basado en la Confesión Bautista de Londres de 1644. Es de muy fácil comprensión para grandes y chicos y contiene los versículos bíblicos que respaldan cada enunciado.

Sea cual sea la herramienta que escoja, catequizar a nuestras familias es el plan de Dios para legar nuestra fe a otros.

 

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creeds

Por Michael Reeves

Traducción: Nancy Fuentes

Credos y Confesiones, Teología Histórica & Verdad

Los cristianos siempre han escrito y acariciado resúmenes de sus creencias. La Biblia registra la más temprana de estas confesiones de fe (1 Tim 3:16). Entonces, la iglesia post-apostólica temprana produjo las declaraciones definitivas de la creencia cristiana esencial, tal como el credo de los apóstoles y el credo de Niceno, todavía considerados puntos de referencia de la ortodoxia. En los siglos que siguieron, los cristianos han seguido produciendo confesiones: la Confesión de Augsburgo (1530), los Treinta y Nueve Artículos (1562), la Confesión de Fe de Westminster (1646), la Confesión de Fe Bautista de Londres (1689). La iglesia nunca ha estado sin una confesión o un credo.

La Receta Y El Pudin

Sin embargo, a pesar de su importancia decisiva en la historia cristiana, las confesiones de fe han encontrado reacciones mezcladas de los cristianos. Mientras muchos creyentes han usado las confesiones con entusiasmo, otros han afirmado que las confesiones reemplazan una relación vital con Dios con una lista desecada de doctrina, reemplazando al Espíritu con la letra, dejando sólo una cáscara de ortodoxia muerta y aburrida. Sin embargo, para entender las confesiones de esta manera es confundir la receta del budín. Confesiones, como las recetas, son descripciones vitales de los ingredientes en la vida cristiana de la fe, que no debe confundirse con la realidad misma. Eso no significa que la descripción no sea importante: los diferentes ingredientes harán un budín diferente. Pero, si tratas comer la receta en vez del budín, estarás tristemente decepcionado.

Hay una razón más profunda y más siniestra para nuestra desconfianza hacia las confesiones. Comenzó en el jardín del Edén cuando Adán y Eva se negaron a escuchar a Dios. Desde entonces, la humanidad finge que Dios no nos ha hablado. Si admitimos que Dios ha hablado, también debemos admitir que inconscientemente le desobedecemos, una admisión de que no somos los señores y dioses que todos los días pretendemos ser. La incertidumbre acerca de lo que la Biblia enseña y la falta de especificidad en asuntos teológicos mantienen este error Edénico. Sin confesiones de fe, estamos especulando en la oscuridad, negando que Dios ha hablado Su luz reveladora en el mundo (Juan 1: 1-5). No perturbados por la dura luz de la revelación divina, somos libres de morar en las sombras, conformando ídolos a nuestro corazón, elaborando una religión hecha por nosotros mismos a partir de experiencias reconfortantes, moralismo o lo que elegimos.

La historia está repleta de esta tendencia. Considere un ejemplo. En la Inglaterra del siglo XVII, un grupo de teólogos llamados latitudinarios, cansados de los interminables debates teológicos que emanaban de la Reforma, buscaban un cristianismo despojado de la mayor parte de su doctrina. La doctrina se convirtió en una palabra sucia. Para ellos, el cristianismo era esencialmente moral: cuanto menos doctrina tenía, más gente podía estar de acuerdo y unirse. El problema era que esta unidad se construyó alrededor de los estándares de la moralidad en lugar de Cristo

 

En muchos sentidos, los latitudinarios eran los heraldos del escepticismo ilustrado del siglo XVIII hacia toda la doctrina epitomizada por Edward Gibbon. En su declive y caída monumental del imperio romano, Gibbon mira desesperadamente las disputas doctrinales de la iglesia post-apostólica temprana como bribas nada menos que irrelevantes. Por ejemplo, Gibbon descarta el debate de la controversia de Arian sobre si Cristo es verdaderamente Dios (homoousios) o simplemente una criatura exaltada (homoiousios) diciendo: “La diferencia entre el Homoousion y el Homoiousion es casi invisible para el mejor ojo teológico”. Gibbon, era un debate inmaterial sobre la única letra i. Sin embargo, el argumento se refería a cuestiones mucho más esenciales. La controversia era acerca de si Cristo es Dios, si Él debe ser adorado como Dios. Ese único i dividió la ortodoxia de la herejía, con un lado reclamando a Cristo como Creador, mientras que el otro lo vio como nada más que un ser creado. La indiferencia de Gilbon a la doctrina podría fácilmente argumentar que la diferencia entre el cristianismo y el Islam es meramente uno de los números: uno (Alá) o tres (Padre, Hijo, Espíritu). Sabemos, sin embargo, que la precisión doctrinal importa.

¿Ha hablado Dios?

Cuando las inclinaciones naturales, las inclinaciones edénicas y la corriente intelectual occidental se unen contra las confesiones, es fácil ver cómo el amor por las confesiones se ha convertido en una ofensa impensable. La revelación de Dios, la verdad objetiva más que el sentimiento subjetivo, ofende a la cultura moderna

 

 

SOSTENER UNA CONFESIÓN ES UN ACTO DE HUMILDAD, ADMITIENDO QUE NO SOMOS, COMO QUERRÍAMOS LOS ÁRBITROS FINALES DE LA VERDAD.

 

Esa es precisamente la intención de una confesión: se niega a seguir la pretensión de que Dios no ha hablado. Una confesión afirma que Dios ha hablado claramente y específicamente. Sostener una confesión es un acto de humildad, admitiendo que no somos, como querríamos, los árbitros finales de la verdad. En cambio, en nuestras confesiones proclamamos que Dios nos ha dado una verdad absoluta, no negociable. La confesión es nuestra respuesta obediente a lo que Dios ha dicho. Es un reconocimiento de que Dios es Dios, y que nosotros no lo somos.

Las confesiones también indican la importancia de doctrinas particulares. J. Gresham Machen escribió, “En la esfera de la religión, como en otras esferas, las cosas sobre las cuales los hombres están de acuerdo son las que menos valen la pena; las cosas realmente importantes son las cosas sobre las cuales los hombres lucharán.”

De esta manera, las confesiones de fe están en el centro del cristianismo. Los elementos esenciales de la creencia cristiana no son sentimientos con los que podamos divertirnos. En su lugar, son asuntos de verdad objetiva e histórica.

Porque la confesión es un testimonio de la revelación divina, revelación que sólo puede ser comprendida por la fe, el mundo es incapaz de comprender lo que encuentra en las confesiones cristianas de la fe. El mundo sólo ve al Dios de nuestra confesión como un tirano, encarcelando el pensamiento con sus dictados de lo que es verdadero y lo que es falso. Este punto de vista es la única conclusión posible para alguien que busca la libertad de la autoridad de la Palabra de Dios. Sin embargo, los ojos de la fe pueden ver al Dios verdadero en las confesiones. La verdadera libertad sólo se puede encontrar a través de la Palabra de Dios. Lejos de ser un carcelero, el Dios de las confesiones cristianas es un libertador. Como testimonio de la Palabra de Dios que da la libertad, la confesión cristiana existe para mostrar la verdadera obra del Espíritu.

La Postura Escrita De La Ortodoxia

Confesiones de fe son nuestras posturas escritas ante Dios y Su Palabra, humildes ante ella, sumisos bajo ella, estudiosos en ella, confrontados por ella, y caminando en ella en el mundo. Cristianismo confesional El credo no es un subconjunto de la ortodoxia cristiana; es la crónica de la ortodoxia cristiana. Al final, una confesión ortodoxa de la fe, probada a través de los años de la cristiandad, es algo que no quieren ser capturados sin.

 

Fuente:  Reeves, M. (2017, 09 13). Dont Be Caught without Confession. Retrieved from Table Talk Magazine: https://tabletalkmagazine.com/posts/2017/09/dont-caught-without-confession/

 

El Dr. Michael Reeves es presidente y profesor de teología en Escuela Unión de Teología en Oxford, Inglaterra. Él es autor de varios libros, incluyendo regocijo en Cristo. Él es el profesor destacado en la serie de enseñanza Ligonier La Reforma Inglés y los puritanos.

Por: Manuel Sheran

Php 2:1-4 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, (2) haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. (3) Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, (4) no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.

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“El gozo cristiano es un gozo peligroso, porque una vez que lo descubrimos estaremos tan felices y satisfechos en Cristo que estaremos dispuestos a perder todo incluso nuestra vida por Cristo Jesús”

Recientemente estuve en una escuela compartiendo con los padres de familia acerca del impacto de los medios de comunicación en la vida de nuestros hijos. Y comentaba lo lamentable que es el hecho de que la industria de la pornografía en todas sus formas sean una industria de billones de dólares en todo el mundo. Pero me hacia la pregunta del porqué. Y llegue a la conclusión de que se debe a que buscamos un gozo que fallamos encontrar en Jesús.

Pablo manifiesta a los cristianos en Filipos “Haced completo mi gozo” (2:2)

Y es que Pablo era sumamente serio en lo que se refiere a encontrar el gozo como cristiano.
Si un cristiano no estuviera persiguiendo su gozo superior, estaría pecando contra Dios pues 1 Tesalonicenses 5:16 dice: ¡Regocijaos Siempre! Salmo 37:4 dice “Deléitate en Jehová” Un cristiano es alguien que tiene un deleite, que se deleita a sí mismo, no es alguien amargado, apagado e irritable.
Pablo mismo es una persona feliz Porque los Filipenses son sus compañeros en el ministerio (Fil 1:5) Porque está en la cárcel (Fil 1:7) Porque puede hablarle al carcelero acerca de Jesús (Fil 1:13) Porque otros se volvieron audaces en predicar el evangelio (Fil 1:14) Porque otros predican el evangelio por envidia hacia el (Fil 1:15) Tal es su gozo que escribió un libro con 4 capítulos acerca de Él.
Jonathan Edwards el famoso teólogo puritano dijo: “El deleite en Dios es la única felicidad en la que nuestra alma puede ser satisfecha
En el estudio de ahora Pablo nos muestra cómo encontrar ese gozo completo en Dios.
En primer lugar nos muestra 4 motivaciones para vivir la vida cristiana:
• Consuelo
• Comunión
• Afecto
• Compasión
Pablo dice que lo que recibimos de Dios eso debemos dar a los demás. ¿Que nos previene de hacerlo? El pecado en forma de orgullo y egoísmo. Nada nos roba más nuestro gozo y rompe la unidad que la preocupación por sí mismo. Sabemos que nuestra vida está anclada en el evangelio cuando nuestro gozo es invertido en el éxito de los demás.
Luego Pablo nos muestra 3 maneras de vivir y perseguir el gozo en nuestra vida
• Unidad
• Humildad
• Mutualidad
El gozo cristiano es un gozo peligroso, porque una vez que lo descubrimos estaremos tan felices y satisfechos en Cristo que estaremos dispuestos a perder todo incluso nuestra vida por Cristo Jesús
La Unidad.
Unidad no es uniformidad. No es estar de acuerdo, Unidad es una sola mente, un solo corazón y un solo propósito en Cristo. Jesús quiere que la iglesia y el sean uno así como él y el padre son uno también. (Juan 17:21,23) La unidad es el fundamento del gozo. (Amos 3:3)
La Humildad
La clave para la humildad es la honestidad. John Stott dice: “Para cada aspecto de nuestra vida cristiana el orgullo es un enemigo y la humildad nuestro mejor aliado”
El orgullo es el primer pecado (Gen 3:5) el orgullo se enfoca en uno mismo y conduce a la ambición personal y la vanagloria.
La Mutualidad
¿Cómo vencemos la ambición personal y la vanagloria? Buscando el gozo en los demás como si fuera nuestro. Al encontrar gozo en los demás encontramos la satisfacción suprema en Dios.

“La ganancia propia para ser motivado es la felicidad que uno obtiene del acto en sí mismo o el bien superior alcanzado por el” Jonathan Edwards

Por: Manuel Sheran

El sufrimiento es un regalo de la gracia. Fue otorgado como regalo de bodas cuando fuimos desposados a Cristo. Como recompensa cuando nos enlistamos en su servicio

El sufrimiento es un regalo de la gracia. Fue otorgado como regalo de bodas cuando fuimos desposados a Cristo. Como recompensa cuando nos enlistamos en su servicio

Filipenses 1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio

Los Filipenses eran muy conscientes de los beneficios que traía el ser un ciudadano Romano. Como colonia Romana ellos perseguían constantemente estos beneficios. Sin embargo hay ciertas normas de conducta que se espera de un ciudadano Romano para gozar de esos beneficios. Como ser: el prestigio, la seguridad, la paz y la prosperidad.
• ¿Qué beneficios creen que obtenemos con la ciudadanía celestial?
• ¿Qué actitudes piensan ustedes que forman parte de ese código de conducta?
Por esta razón Pablo utiliza ese mismo concepto de ciudadano para explicar la ciudadanía celestial. Por la que para poder gozar de los beneficios eternos, tenemos que conducirnos bajo el código de conducta establecido en su palabra. Ese debe ser nuestro Norte.
Filipenses 1:28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios.

La valiente conducta de los cristianos de Filipos evidencia la ruina espiritual de sus adversarios y prueba de que han recibido la salvación eterna.

Filipenses 1:29 Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El,

El sufrimiento es un regalo de la gracia. Fue otorgado como regalo de bodas cuando fuimos desposados a Cristo. Como recompensa cuando nos enlistamos en su servicio. Siendo uno con el entramos en comunión con su sufrimiento. El regalo no fue el sufrimiento como tal. Su significado y su valor yacen en que tal sufrimiento es POR SU CAUSA.
El sufrimiento es bueno cuando es POR SU CAUSA. Sin Embargo debemos entender que la salvación no es por el sufrimiento. La salvación es únicamente por Fe.
Filipenses 1:30 sufriendo el mismo conflicto que visteis en mí, y que ahora oís que está en mí.
El llamado a los Filipenses y a nosotros es a aceptar las fatigas y conflictos que marcaron la vida del Apóstol.
¿Qué fatigas y conflictos cree que experimento Pablo?