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Pr. Manuel Sheran 

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Toda la biblia está llena de constantes invitaciones de parte de Dios para vivir una vida en santidad y apartados para El como una clara diferenciación entre el estilo de vida del mundo y el estilo de vida cristiano (que está determinado única y exclusivamente por las sagradas escrituras.)

La santificación es el proceso por el cual nos alejamos del pecado y nos vamos pareciendo más a Cristo tanto en lo externo como en lo interno. Y este proceso es lo que determina nuestro crecimiento en el caminar cristiano. Sin embargo, es justo preguntarse porque Dios insiste tanto en nuestra santificación.

A continuación, te presento al menos seis razones, bíblicas por las cuales la santificación es importante.

  1. Porque crecer es parte normal y esperada en la vida espiritual del creyente.

Se espera de nosotros que alcancemos cierto grado de madurez espiritual.  Que no está determinado por tus años de ministerio, por el seminario al que fuiste, por el título que ostentas, por tu servicio en el ministerio, por la cantidad de discípulos que tienes, por tu abolengo espiritual. Sino por como vences el pecado en tu vida.

Efesios 4: 12-14 nos habla de cual es el crecimiento al que debemos aspirar y porque es necesario:-“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”

  1. Porque el concepto de santificación progresiva no siempre es enfatizado como debiera ser.

Servimos a un Santo Dios, por lo cual debemos practicar reverentemente la santidad. Como una manera de diferenciarnos del mundo. La mayoría de nosotros no ve con los ojos de la santidad el privilegio que tiene en servir. Todas las vasijas del templo de Dios eran consagradas y consideradas como santas, así también nosotros debemos de consagrarnos, nos recuerda 2 Ti 2: 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

 

  1. Porque el concepto de santificación progresiva no siempre se entiende apropiadamente.

El concepto de la santificación por lo general no se entiende apropiadamente cuando se enfoca en nuestras obras. Una santificación enfocada en nuestras obras puede llegar a convertirse en falsa santificación. Porque al igual que los fariseos nos enfocamos egoístamente en lo que nosotros hacemos y nos auto justificamos.

Nuestra santificación debe enfocarse siempre en la obra de Cristo y no las obras nuestras.

Isaías 29:13 Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se {me} acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es {sólo} una tradición aprendida {de memoria}

Si hay algo por lo que debemos orar con vehemencia es que Dios nos libre de la falsedad en cualquiera de sus manifestaciones.

 

  1. Porque las consecuencias para los que no crecen son severas.

Romanos 8:13 Nos lo muestra muy claro: -“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” ¿Sera que Pablo se refiere a la muerte espiritual con este enunciado? ¿Significa que podemos perder nuestra salvación? En ninguna manera, porque en el verso 30 nos afirma que no es así:

“Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

Lo que Pablo nos da a entender es que la salvación es una obra de Dios y que de principio a fin es parte de una cadena inquebrantable. Si él te justifico, él te llevara hasta la glorificación, es decir la vida eterna cuando el venga en su gloria y nos haga coparticipes de ella.

Entonces, ¿Porque Pablo nos insta a que hagamos morir las obras de la carne o de lo contrario moriremos? Pues precisamente para que por el Espíritu hagamos morir las obras de la carne.

En otras palabras, hacer morir las obras de la carne es el resultado de estar justificado. Si tú tienes como práctica diaria hacer morir el pecado en tu vida, entonces significa que tú eres un cristiano justificado. No porque hacer morir el pecado te justifique delante de Dios, sino porque hacer morir el pecado es una manifestación que has sido justificado.

Por otro lado, si te sientes cómodo viviendo con tus pecados y nos los traes a muerte día con día, entonces no existe en este mundo una evidencia sólida que te lleve a pensar que eres un cristiano justificado.

Entonces, esto quiere decir muy probablemente tu profesión de fe fue falsa. Tu membresía en la iglesia es un engaño y tu bautismo fue un fraude. Por consiguiente, no eres cristiano como pensabas y necesitas venir al arrepentimiento y confesar tus pecados para confiar tu salvación eterna a la obra perfecta de Cristo Jesús.

  1. Porque el crecimiento espiritual Glorifica a Dios

2 Cor 4: 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

Somos vasijas de barro, llenos de grietas e imperfecciones. Pero Dios ha depositado su buen tesoro en nuestros corazones, su presencia. Así que cada vez que trabajamos en nuestra santificación, nos acercamos más a la manifestación de su gloria.  Cumpliendo así con el propósito superior de nuestra vida según la confesión de Westminster de 1644: “El fin superior del hombre es manifestar la gloria de Dios y disfrutarlo por toda la eternidad”

  1. Porque el crecimiento espiritual aumenta nuestra efectividad para ministrar a otros.

Las costumbres y las actitudes son contagiosas, y casi siempre solo las malas son altamente contagiosas. Si nosotros tenemos un estilo de vida que nos lleva a vivir impíamente durante la semana y llegar el domingo a ponernos en paz con Dios para olvidarnos el resto de la semana, cuando menos acordemos vamos a tener una congregación de impíos. 2 Corintios 3:2-4 dice que somos cartas leídas. Esto quiere decir que testificamos con nuestras vidas. Somos testimonios vivientes de la obra de Cristo. Y según como nosotros actuemos así va a ser el testimonio que damos de Él. Si actuamos conforma a las obras de la carne (Gálatas 5:19), nuestro testimonio será malo. Pero si actuamos de acuerdo al fruto del Espíritu en nosotros (Gálatas 5:22) nuestro testimonio será bueno. De tal forma que cuando perseveramos en nuestra santificación aumenta el impacto del testimonio de Cristo en nuestra comunidad, porque se evidencia más su obra que la nuestra.

Por todas estas razones es imperativo que, como creyentes verdaderos justificados por la fe únicamente aparte de las obras de la ley, nos ocupemos de hacer morir por medio del Espíritu las obras de la carne.

En palabras del célebre teólogo puritano del siglo XVI John Owen:- “Haz morir el pecado, o el pecado te matara a ti”

Por Manuel Sheran

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El nuevo testamento no es particularmente especifico en el tema de asistir a dos o mas iglesias diferentes. La carta de Pablo a los Corintios comienza de esta manera: “A la Iglesia de Dios que esta en Corintios” 1 Cor 1:2, indicando que es una sola iglesia. Mientras que el libro de Gálatas comienza así: “a las iglesias en Galacia” Gálatas 1:2, indicando mas de una iglesia. En todo caso , la gente no iba a mas de una reunión, o el asunto no llamaba la atención de Pablo como para referirse a ello de manera puntual. Sin embargo, hoy en día, con tantas iglesias en tantas ciudades-aun en las pequeñas- La pregunta de asistir a mas de una iglesia de manera regular si se vuelve relevante.

En primer lugar, es importante entender el propósito de asistir y/o ser miembro de una iglesia. Cuando los cristianos se reúnen con un cuerpo local de creyentes, siguen el modelo para la iglesia local tal como lo muestra Hechos 2:41-42 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Los primeros cristianos se reunían en los atrios del templo y en sus hogares para continuar con la alabanza y la adoración (Hechos 2:46-47). Adicionalmente, los creyentes se reunían para ser ministrados unos a otros con los dones del Espíritu Santo, quien los distribuye a su pueblo para ser edificados mutuamente en la Fe (Efesios 4:7-13)

La pregunta ahora es si podemos de manera adecuada, orar, tener comunión, recibir enseñanza y usar nuestros dones espirituales con dos o mas grupos de creyentes al mismo tiempo.

Dado que La Biblia no ofrece una respuesta definitiva, no podemos ser dogmáticos acerca de ello. Pero lo que si podemos tratar es el asunto de la motivación-Que es lo que hace que un cristiano se sienta motivado a repartir su asistencia regular alrededor de múltiples iglesias y cuales son los efectos e implicaciones de hacerlo.

Tristemente con demasiada frecuencia la gente anda “de iglesia en iglesia” con la intención de buscar y escoger algo de cada una porque ellos sienten que no pueden encontrar una iglesia que “supla sus necesidades” o que les provea todo lo que ellos piensan que deberían estar “recibiendo” de una iglesia. Quizás van a una iglesia por la música, van a otra por la predicación, van a una tercera por las amistades.

El problema con esta línea de pensamiento es que los Cristianos están en el deber de reunirse con otros cristianos con el propósito de DAR. No de RECIBIR. Debemos estar sirviendo activamente y ministrándonos los unos a los otros con los dones espirituales que hemos recibido del Espíritu Santo, y cuando pasamos la mínima cantidad de tiempo en cada grupo, no podemos hacer esto de manera efectiva. Adicionalmente Damos la impresión de que no estamos comprometidos con los creyentes o el liderazgo de cualquier iglesia a la que visitamos, y eso es un mal testimonio para otros.

Aunque pudieran existir razones legitimas para que alguien visite dos o mas Iglesias, y nada en la Biblia lo prohíbe, Es difícil ver como tal practica beneficiaria plenamente al creyente o la iglesia local que el o ella visitan.