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Pr. Manuel Sheran

passportTodos tenemos familiares que se han ido a vivir a otro país. Y cuando su deseo es permanecer en dicho país durante toda su vida, es necesario que legalmente se hagan ciudadanos. La motivación de muchos para hacerse ciudadanos es la serie de derechos y beneficios que adquieren. Pero juntamente con los beneficios vienen las obligaciones. Parte de esas obligaciones son: 1. Hablar el idioma, 2. Pagar impuestos, 3. Respetar las leyes, 4. Servir al país, 5. Defender al país, entre otros. Muchos hemos visto que nuestros familiares han cambiado hasta su manera de ser y conducirse hacia otros solo por tener una ciudadanía extranjera. Prueba de ello es que muchos vienen de visita a su país de origen y ahora critican lo que antes ellos hacían porque no lo hacen más (como hacer doble fila o pasarse un semáforo en rojo, etc.)

Nos es tan fácil cambiar nuestro comportamiento cuando se trata de las leyes humanas que son temporales. Pero nos resulta sumamente difícil cambiar y rendirnos a las obligaciones que demanda de nosotros nuestra ciudadanía celestial que es eterna.

Filipenses 3:20 dice: Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Al igual que una ciudadanía terrenal, nuestra ciudadanía celestial demanda de nosotros:

1.Que hablemos el lenguaje del cielo, es decir, palabras que edifiquen (Ef. 4:29), 2. Que paguemos nuestros tributos a Dios, esto no es el diezmo, sino que rindamos nuestro cuerpo como un sacrificio vivo (Romanos 12), 3. Que respetos las leyes y mandamientos de nuestro Dios (Juan 14:15-31). 4. Que sirvamos a nuestro prójimo con amor y generosidad (2 Cor. 8) 5. Que estemos preparados para presentar defensa del evangelio ante todos aquellos que demanden razón de la esperanza que hay en nosotros (1 Pe. 3:15)

Si somos hijos de Dios, nacidos de nuevo, y hemos depositado nuestra confianza en la obra de Cristo para salvación, entonces nuestra ciudadanía está en los cielos. Por lo tanto, comportémonos como tales en nuestra manera de hablar y conducirnos hacia Dios y nuestro prójimo.

El ciudadano que desea saber los derechos y obligaciones de el para con su patria y sus conciudadanos consulta frecuentemente la Constitución de La Republica. Y los abogados dicen que si se comete un delito por no conocer las leyes, es igualmente culpable porque nadie puede alegar ignorancia de la ley.

El ciudadano celestial que desea conocer los derechos y obligaciones de el para con su patria y sus conciudadanos debe consultar frecuentemente La Biblia, que es La Palabra de Dios, la revelación especial para nosotros por la cual él se da a conocer. Y al igual que las leyes terrenales cuando pecamos, no podemos alegar ignorancia de la ley. Pues esta existe para conducirnos a la vida eterna y ayudarnos a deleitarnos en Dios por toda la eternidad.

Por lo tanto, vivamos como ciudadanos dignos, de la ciudadanía celestial.

La Biblia nos muestra cómo vive un ciudadano digno de su ciudadanía celestial y esto mismo ruego yo para ustedes:

1 Pedro 2:11-17:

11 Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12 Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras.

13 Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior,

14 Ya á los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.

15 Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo bien, hagáis callara la ignorancia de los hombres vanos:

16 Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.

17 Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.

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SALID Y APARTAOS P.2

“Salid en medio de ellos, y apartaos,  dice el Señor. “ 2 Cor. 6:17

Por. Manuel Sheran

12010629_815689058529013_8070603001558970967_oEn el tema anterior estudiamos que es el mundo y que no significa “salir del mundo”

En el tema de hoy estudiaremos lo que un creyente verdadero debe de hacer según el consejo bíblico para salir efectivamente del mundo desde una perspectiva meramente escritural.

El creyente verdadero que busca salir del mundo:

  1. Debe negarse de manera resuelta y habitual a que le guie el estándar secular del bien y el mal

(Rom 12:1)  Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. (Rom 12:2)  Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

  • Nada de lo que Dios diga que está mal puede estar bien
  • No podemos dejar de llamar pecado aquello que Dios llama por ese nombre
  • Todo mundo lo hace, todo mundo lo dice, todo mundo va ir, no tiene validez cuando nuestro único argumento es “Lo condena o lo acepta Dios”
  1. Debe ser muy cuidadoso en como invierte su tiempo libre.

(Tit 2:11)  Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, (Tit 2:12)  enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.

 

  • Es fácil ser cristiano, guardar el testimonio y guardarse de pecar cuando estamos en público. Pero es difícil no pecar cuando nadie nos ve.
  • Ejemplo de Ashly Madison.
  • Quien somos cuando estamos solos y en línea es lo que realmente somos, ni más ni menos.
  • El verdadero cristiano usara la gracia de Dios para negar la impiedad y los deseos mundanos para que vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.
  1. Debe determinar de manera resuelta y habitual no dejarse envolver ni absorber por los negocios del mundo.

(2Ti 2:4)  Ningún soldado en servicio activo se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado.

  • El cristiano verdadero se esforzara por cumplir con su deber en cualquier lugar y posición que se encuentre, y en hacerlo bien.
  • Ya sea estadista, comerciante, banquero, doctor, abogado, mercader o granjero, tratara de hacer su trabajo sin que nadie pueda encontrar ocasión de criticarle.
  • Pero no permitirá que su trabajo se interponga entre él y Cristo.
  • Si descubre que su domingo está comenzando a dejarle sin domingos, sin lectura bíblica, sin oración privada y a poner nubes entre él y el Cielo: Alto! Hasta Aquí!

(Mar 8:36)  Pues, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?

  1. Debe abstenerse en cualquier momento de cualquier forma de entretenimientos que estén inseparablemente conectados con el pecado.

(Gal 5:19)  Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, (Gal 5:20)  idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, (Gal 5:21)  envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

 

  • No tiene nada de malo ir al cine, ver televisión, leer, ir al teatro, etc.
  • Pero si el contenido de lo que vamos a participar está estrictamente vinculado con el pecado en cualquiera de sus formas, nosotros estamos siendo cómplices de las cosas que no agradan a Dios.

(Rom 6:22)  Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.(Rom 6:23)  Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

¿Entonces como nos entretenemos?

Sirviendo a Dios y nuestros hermanos, buscando satisfacción en las cosas de arriba. Colosenses 3:2

  1. Debe ser moderado en el uso de entretenimientos legítimos e inocentes.

(1Ti 4:8)  pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera.

  • Todo aquello que de manera sana distraiga ocasionalmente nuestros pensamientos de su penosa rutina diaria es bueno y no malo.
  • Tanto el cuerpo como la mente precisan tener periodos de ocupación más ligera y oportunidades para el esparcimiento, sobre todo cuando se es joven.
  • Pero el cristiano verdadero si quiere estar apartado del mundo, debe estar alerta de mantenerse alerta contra el exceso de estas cosas inocentes.
  • La medicina es saludable en cantidades pequeñas, pero es venenosa si es ingerida en grandes dosis.
  • El cristiano verdadero debe saber cuándo ya es suficiente y poder decir basta ya.

¿Interfieren los pasatiempos con sus devociones privadas?

¿Ocupan demasiado su tiempo y su atención?

¿Tienen una influencia secularizadora sobre su alma?

¿Suelen arrastrarlo hacia lo terrenal?

  1. Mostrarse cuidándose en cuanto a las amistades, intimidades y relaciones estrechas que se permiten con gente mundana.

(Pro 13:20)  El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado.

  • Mientras vivamos no podemos evitar conocer muchos inconversos, ni tampoco tener relaciones con ellos, ni hacer negocios con ellos.
  • Nuestro indudable deber es tratarlos con máxima cortesía, amabilidad y caridad siempre que nos encontremos con ellos.
  • Una cosa es conocernos y otra es tener íntima amistad con ellos.
  • La naturaleza humana esta diseñada que no podemos pasar mucho tiempo con otras personas sin que nuestro propio carácter se vea afectado
  • Si un cristiano que desea vivir coherentemente escoge como amigos quienes no sienten preocupación alguna por sus almas, La Biblia, Dios, Cristo o la Santidad y consideran estas cosas sin importancia será imposible que prospere en su caminar.
  • Si nuestros amigos no andan por el camino angosto, no tenemos que andar en el camino ancho para agradarlos. Esto es primordialmente importante cuando se es soltero y anda en busca de una pareja ideal.

En nuestro próximo tema, estaremos estudiando la forma en como tener la victoria efectiva sobre el mundo.

SECRETOS DEL LUGAR SECRETO

Por. Manuel Sheran

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mat 6:6)

Cuando Jesús nos enseña que debemos orar nos desafía a tres cosas: que nos apartemos, cerremos la puerta y oremos.
Si algo he aprendido acerca de la palabra de Dios en estos años es que nada está escrito al azar o por casualidad. Si Dios establece estos tres pasos es porque alguna implicación espiritual hay en hacerlo de esta manera.

Entonces estudiemos detenidamente las palabras de Jesus para lograr una conexión divina con el Padre.

1. Entra en tu aposento.
Cuando nuestro Señor Jesús nos insta a que entremos en nuestro aposento, en realidad nos está diciendo que tenemos que tomarnos el tiempo de apartarnos en secreto para buscar de él. Por supuesto hay ocasiones en las que uno tendrá que orar en grupo o en familia. Pero esta oración en particular no desestima las demás formas de oración colectiva, sino puntualiza la necesidad de la oración personal y el carácter secreto de la misma. Porque Dios está en el lugar secreto esperando por nosotros. Él nos conoce en secreto como nadie más. Y las cosas que él tenga que decirnos, nos las dirá en secreto y no en público.

2. Cierra la puerta
Esta acción es muy importante. Siempre que voy a orar me pasa que se me vienen todas las ideas a la cabeza, comienzo a pensar en cosas que debí haber hecho durante el día, cosas sin importancia y tanto buenas ideas como malas ideas rondan por mi cabeza.
Cuando Jesús dice “cierra la puerta” no solamente se refiere a que cierre la puerta física del lugar donde está orando, sino también que cierre la puerta espiritual de su mente. En este sentido la acción de acercarse a Dios en oración es un acto de autodisciplina que nos obliga a silenciar nuestros pensamientos hacia el culto racional (Romanos 12:1)

3. Ora
La palabra oración en este versículo, se deriva de la palabra griega Proseuchomai que involucra tres verbos: suplicar, alabar y orar. El común denominador de los tres es que son acciones alabanticas que conllevan una exteriorización. Jesús no dijo cuándo entres en tu aposento, cierra la puerta y piensa en Dios. La única forma de hacer manifiesto el rendimiento de nuestro cuerpo a la voluntad divina es por medio de la confesión. Por la sencilla razón de que Dios puso poder en nuestras palabras y uno se ata con los dichos de su boca (Prov. 6:2). Y cuando ya no sepa que decir y aun no escucha su voz hablándole suplique y alabe. Pero es necesario exteriorizar. Como también es necesario callar si escucha su voz.

Muchas veces nos preguntamos porque Dios no contesta cuando oramos. Estoy seguro que el 90% de las veces es porque desconocemos el protocolo del Reino para acercarnos confiadamente al trono de la gracia.

Jesús vino para acercarnos al Padre. Si seguimos sus instrucciones al pie de la letra, le garantizo que tendremos éxito encontrando a Dios en nuestro lugar secreto.

Dios le bendiga!